Un médico y su familia fue atacada por pobladores de la comunidad indígena de Paracho, Michoacán, por lo que tuvieron que huir del lugar, tras acusaciones de haber inyectando “una sustancia” a un paciente con COVID-19 para que falleciera.
“Nos tocó ser testigo de la estupidez e ignorancia de nuestra gente; hoy, día lunes, salimos huyendo del pueblo de Paracho, porque nos golpearon. Nos tocó ver cómo una profesión tan noble se ha convertido en un delito en este puto país”, manifestó en un video publicado en redes sociales, Salvador Jasso, hijo del médico.
Los hechos ocurrieron el pasado lunes cuando un grupo de entre 15 y 20 indígenas presuntamente en estado de ebriedad acudió al domicilio del médico Salvador Jasso, en la comunidad de Ahuirán; al no encontrarlo, golpearon a su hijo y a su esposa.
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Esto debido a que un paciente sospechoso de COVID-19 falleció horas después de que fuera atendido por el médico, por lo cual lo acusaron de haberle inyectado algo para provocarle la muerte.
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Al respecto el gobernador Silvano Aureoles a través de su cuenta de Twitter, manifestó su solidaridad al médico Jasso y a su familia, “por la cobarde agresión de la que fueron víctimas en Paracho, a manos de un grupo de personas que, llevadas por el virus de la rumorología, golpearon y trataron de privar de la libertad a su hijo”.
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“Como gobernador no voy a tolerar esas agresiones, por lo que voy a coadyuvar con la Fiscalía estatal para que se investiguen estos hechos y no se queden sin castigo”, enfatizó

