Con vientos que alcanzan rachas de 350 kilómetros por hora y un mar que podría levantar olas de hasta seis metros, “Polo” se convirtió en huracán categoría 5 mientras en distintos puntos del Pacífico mexicano comenzaron evacuaciones preventivas, cerraron playas y se prepararon refugios para recibir a la población.
El fenómeno se mueve despacio, a apenas 2 kilómetros por hora hacia el este, pero lleva consigo vientos máximos sostenidos de 280 kilómetros por hora.
El reporte de las 18:15 horas del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) colocó su centro a 345 kilómetros al sur de Zihuatanejo, Guerrero, y a 580 kilómetros al sur-sureste de Manzanillo, Colima.
Por ahora, Guerrero y Michoacán concentran algunos de los escenarios más severos previstos para las siguientes 24 horas. En ambos estados se esperan lluvias puntuales intensas de 75 a 150 mm, rachas de viento de entre 60 y 80 kilómetros por hora y oleaje de cinco a seis metros.
La amenaza ya comenzó a modificar la vida cotidiana en la costa.
En Guerrero fueron suspendidas las actividades escolares en Acapulco, Costa Grande y Costa Chica, mientras la franja costera permanece bajo vigilancia por los efectos de vientos de tormenta tropical.
La gobernadora Evelyn Salgado Pineda encabeza las acciones estatales y el Consejo Estatal de Protección Civil permanece atento a la evolución del huracán.
Del otro lado, en Michoacán, la prevención llegó directamente a las casas.
Personal de las autoridades recorrió poblaciones consideradas vulnerables para pedir a las familias que salieran preventivamente y se trasladaran a refugios temporales.
Laura Velázquez Alzúa, coordinadora nacional de Protección Civil, acudió al refugio instalado en el Instituto Michoacano de Ciencias “José María Morelos”, en Lázaro Cárdenas, para revisar las condiciones del inmueble y su capacidad para recibir personas.
En esta entidad permanece establecida una zona de prevención por los efectos de vientos de tormenta tropical. Para el oeste y la costa michoacana se anticipan lluvias de 75 a 150 mm, vientos sostenidos de 40 a 50 kilómetros por hora y rachas de 60 a 80 kilómetros por hora.
En Colima, el riesgo obligó a cerrar el acceso a las playas para actividades turísticas y a restringir la franja costera.
Habitantes y comerciantes de las zonas de playa han recibido indicaciones para retirar enseres y, cuando sea necesario, abandonar el área y dirigirse hacia los refugios temporales.
La Secretaría de Marina mantiene en operación el Plan Marina en fase preventiva por medio de la Sexta Región Naval de Manzanillo, con recursos y personal desplegados.
Velázquez Alzúa y la gobernadora Indira Vizcaíno Silva también encabezaron virtualmente una reunión con autoridades estatales y municipales para revisar la situación en Tecomán, Armería, Manzanillo e Ixtlahuacán.
En esos municipios continúan los recorridos de supervisión y los comités municipales de protección civil permanecen en sesión permanente.
Aunque para Colima también se pronostican lluvias puntuales intensas de 75 a 150 mm durante las próximas 24 horas, el oleaje previsto es menor al de Guerrero y Michoacán: entre dos y tres metros. Los vientos sostenidos serían de 20 a 30 kilómetros por hora, con rachas de 40 a 60 kilómetros por hora.
Jalisco se encuentra igualmente dentro del operativo, con una zona de vigilancia por efectos de vientos de tormenta tropical que llega hasta Playa Pérula.
En el sur, suroeste y costa jalisciense se esperan lluvias puntuales muy fuertes de 50 a 75 mm, así como vientos sostenidos de 20 a 30 kilómetros por hora y rachas de 40 a 60 kilómetros por hora. En el mar, las olas podrían alcanzar entre 1.5 y 2.5 metros.
Con “Polo” convertido en un huracán categoría 5, permanecen funcionando puestos de Comando en Michoacán, Colima, Jalisco y Guerrero.
Desde ahí, autoridades de los tres niveles de gobierno siguen la trayectoria del ciclón, identifican zonas susceptibles de afectaciones, revisan refugios y determinan dónde es necesario sacar preventivamente a la población.
La Coordinación Nacional de Protección Civil pidió evitar las playas y zonas costeras restringidas, reducir los traslados que no sean indispensables y atender las indicaciones oficiales ante el riesgo de lluvias, viento y oleaje elevado.









