Ha pasado más de una semana desde que Emilio Lozoya llegó a México extraditado de España, e incluso ya ha dado declaraciones sobre los sobornos que dió a los legisladores del PRI, PAN y PRD que aprobaron la reforma energética.
Tras ser detenido, Emilio Lozoya acepta ser extraditado a México; colaborará para esclarecer delitos en su contra https://t.co/8Jp9DDQSI0
— Revolución 3.0 (@Revolucion3_0) June 30, 2020
Ahora Carlos Loret de Mola ha revelado para El Universal como es que el priista guardaba el dinero en efectivo para posteriormente entregarlo a los legisladores y funcionarios encargados de aprobar las reformas del Pacto por México.
“Los fajos de billetes de los sobornos por la reforma energética solían entregarse en bolsas de Louis Vuitton y de otras boutiques carísimas, engrapadas en la parte superior para evitar que se viera el contenido”, explica el ex reportero de Televisa.
Aclaró que el dinero se guardaba en cajas fuertes ubicadas en la zona de Polanco en la Ciudad de México.
“Medían como un metro y medio de altura (las cajas fuertes). Les cabía más cash de lo que uno pudiera imaginar. Sólo se abrían bajo las órdenes de Froylán Gracia García, brazo derecho del entonces director general de Pemex, Emilio Lozoya. ¿Para qué servía ese cash? Para sobornar políticos en el marco de la aprobación de la reforma energética en el sexenio de Enrique Peña Nieto”, agregó Loret.
Explica que en un comienzo los fajos de billetes se entregaban en los departamentos de los legisladores y en la torre de Pemex, pero con el paso de tiempo en el mismo San Lázaro se daban los sobornos en las bolsas.
“A veces se entregaban en los departamentos, a veces en la torre de Pemex, pero cuando se perdió el pudor, se veía a legisladores al terminar sus jornadas de trabajo, desfilando en los pasillos de las Cámaras de Diputados y Senadores con sus bolsas de marca rumbo al estacionamiento para guardarlas en las cajuelas de sus coches”.
Froylán Gracia y Carlos Autrey, operadores cercanos de Lozoya son de las pocas personas que saben los nombres de las personas que recibieron dinero a cambio de votar a favor de las reformas.
“En las negociaciones de la reforma energética, los funcionarios solían decir que gastarse millones en sobornar legisladores era un costo mínimo frente al dinero que iba a entrar con los contratos de la reforma energética, según testigos de los encuentros”, expusieron Lozoya y sus asistentes, asegura Carlos Loret.
Finalmente se dio a conocer que algunos de los posibles sobornados no quería dinero en efectivo sino contratos de Pemex para tener beneficios a largo plazo.
“No faltó el vivo que en vez de pedir sus bolsitas de cash, mejor pedía llevar mano en contratos petroleros que pudieran inclinar a favor de empresas de amigos y socios, que les redituarían jugosamente el favor”.


