En representación de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, el canciller Roberto Velasco Álvarez afirmó este viernes ante la 81 Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) que México ha demostrado que “un país puede cooperar estrecha y respetuosamente con sus socios y al mismo tiempo hacer valer su soberanía plenamente”.
Durante su intervención en la sede multilateral de Nueva York, el funcionario sostuvo que la ONU enfrenta “un reto de enorme magnitud” para renovarse, proteger los derechos humanos y prevenir conflictos armados. Asimismo, aseveró que dicha transformación debe alcanzar la alta dirección del organismo ante la próxima elección de la Secretaría General: “también en las Naciones Unidas es tiempo de mujeres”, enfatizó.
Velasco Álvarez detalló que México encabeza, junto con Noruega, la iniciativa UN80 Global, orientada a construir una organización más eficaz, transparente y con capacidad de “transformar en los hechos la vida de las personas”.
En materia de solución pacífica de controversias, destacó que el país colabora con Qatar, Noruega y Suiza para fortalecer las herramientas de mediación internacional, bajo la premisa de que “cada conflicto que la diplomacia previene vale más que todos los que la fuerza pretende resolver”. En ese sentido, puntualizó que la soberanía no se mide en ejércitos ni en recursos materiales, pues todas las naciones gozan de la misma igualdad jurídica ante el derecho internacional.
Posición en geopolítica global y principios constitucionales
Durante su discurso, el canciller reafirmó la solidaridad histórica de más de seis décadas con el pueblo cubano, el envío continuo de ayuda humanitaria y el rechazo categórico a cualquier medida económica unilateral contraria a la Carta de la ONU.
Asimismo, ratificó el respaldo a la solución de dos estados y el reconocimiento al Estado de Palestina, con derecho a vivir en paz dentro de fronteras seguras, demandando la protección de la población civil y la primacía del derecho internacional sobre la fuerza.
El titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores enmarcó estas posturas en los principios constitucionales de la política exterior mexicana —autodeterminación, no intervención y solución pacífica de controversias—, asegurando que “México no necesita adaptar su política exterior a la Carta de las Naciones Unidas, pues la lleva escrita en su Constitución”.









