Natalia Antezana Bosques / @Natalia3_0
“No queda duda que Alberto es libre, libre de pensamiento y eso ni en prisión se lo van a quitar”.
(19 de junio, 2013).- Héctor Patishtán tiene 14 años de edad, es chiapaneco, tzotzil, del pueblo El Bosque. A su corta edad ha recorrido muchos lugares, municipios, estados de la república, con una sola consigna: la libertad de su padre Alberto Patishtán, quien se encuentra encarcelado desde que Héctor tenía un año de edad.
“Papá, quiero felicitarte amorosamente [por el día del padre]. Además de ser mi padre, eres mi amigo y mi hermano. Estoy orgulloso de ti, por la lucha que haces dentro de la cárcel, que también hace eco afuera de prisión. Las paredes de la cárcel no nos separarán […] Estoy agradecido con la vida y con Dios, porque muchos quisieran tener un padre como tú y yo lo tengo”, fueron las palabras del joven de 14 años, al leer una carta dirigida a su padre en un evento que se lleva a cabo para exigir la libertad del maestro, a 13 años de que fue encarcelado.
En el evento a los pies de del Palacio de Bellas Artes estuvieron presentes, entre otros, Pablo González Casanova, Martín Esparza, Marduk Chimalli Hernández Castro (ex preso político), Mardonio Carballo (defensor de los derechos indígenas) y Trinidad Ramírez, “Trini”, del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra. Alberto Patishtán estuvo presente vía telefónica.
“Agradezco y saludo a todos los que están ahí apoyándome […] llevo 13 años encarcelado injustamente, pero he aprendido mucho en este tiempo. Esta lucha no es en vano, tiene que traer frutos en lo posterior […] La causa de mi encarcelamiento no es otra cosa más que porque estuve al lado de los pobres, de los que tienen hambre, de mi pueblo […] A veces flaquean las fuerzas, pero hay que seguir adelante: motivos para luchar sobran, les pido que sigan firmes y no desmayen”, fueron las palabras de aliento del profesor tzotzil a los presentes en un acto de apoyo para su liberación.
“Estamos viviendo en un mundo en crisis. Es una vergüenza que un hombre como Patishtán esté en la cárcel: resulta infame. No solo por estar injustamente en prisión, sino porque es un hombre que representa al pueblo”, dijo González Casanova, a quien hizo eco Trini al denunciar la persecución que sufren los indígenas que luchan por sus derechos: “del tamaño de la sentencia es el tamaño del miedo que nos tienen al vernos libres y luchando por un México más justo”, exclamó la luchadora indígena, con el puño izquierdo en alto.
Por su parte, Mardonio explicó que el caso de Alberto Patisthán es sólo un botón de muestra de todos los casos de injusticia que viven los indígenas del país, que en muchas ocasiones son encarcelados por no tener un traductor o por ser luchadores sociales que defienden sus tierras. Así también, Martín Esparza señaló la incongruencia de la justicia mexicana y comparó el caso de Alberto con el de Florence Cassez, quien sí fue exonerada por violaciones al debido proceso a pesar de que ya contaba con una sentencia, mientras Alberto, sigue en prisión a pesar de haberse demostrado su inocencia.
El 19 de junio del año 2000, el maestro tzotzil Alberto Patishtán fue encarcelado después de que lo acusaron de ser el único responsable de la emboscada en que murieron 7 policías en la carretera Simojovel-El Bosque. Amnistía Internacional y otras organizaciones han aportado pruebas que demuestran su inocencia –como la que prueba que no estaba en el lugar de los hechos en el momento y exigen su libertad.
El profesor está sentenciado a 60 años de prisión acusado de los delitos de homicidio, robo, daño a la propiedad, lesiones y portación de armas de uso exclusivo del ejército, situación que provocó que el caso fuera abordado de manera federal.
El 6 de marzo de 2013 los magistrados de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) votaron por no atraer el caso y regresarlo al tribunal federal del estado de Chiapas. Sin embargo, hasta la fecha no le han asignado un magistrado ponente, que es quien debe armar el proyecto del caso.
“Estos días son fundamentales para presionar al poder judicial para que realmente hagan justicia”, señaló el abogado del maestro, puesto que una vez que sea asignado el magistrado ponente, legalmente el juez tiene 10 días para dictar sentencia, aunque se puede ampliar el plazo por exceso de trabajo.
“Les pido que hagamos acciones para la libertad de mi papá. Estos días son decisivos, se decide si ya podré vivir con él o tendré que seguirlo visitando en la cárcel”, dijo Héctor Patishtán, quien concluyó diciendo: “Papá, pronto todos nosotros te daremos un regalo, será tu libertad. Cuando regrese al pueblo, quiero verte en la casa”.


