Natalia Antezana Bosques / @Natalia3_0
(20 de junio, 2013).- Los primeros preparativos para la cátedra “Tata Juan Chávez Alonso” y para la escuelita zapatista ya avanzan conforme lo planeado: el material está listo, los maestros y las maestras preparados, y los musiqueros listos para tocar unas “rolas”.
Dicha cátedra es un espacio en que será escuchada la palabra de los pueblos originarios de México y que se realizará en diferentes puntos de la “América Originaria”. El objetivo, como señalan los zapatistas, no es otro que más que abrir una tribuna para que esas voces sean tomadas en cuenta.
Cuando se anunció que se llevaría a cabo la cátedra “Tata Juan Chávez Alonso”, se informó que poco a poco se iría invitando a las personas a participar en tal aprendizaje, aunque a la tribuna podrá asistir el público en general que esté interesado en su proceso.
Las y los zapatistas han invitado a sus primeros participantes: “l@s caíd@s y desaparecid@s en la lucha por la libertad” y “l@s pres@s políticos”.
Estas invitaciones traen a la memoria a dos figuras que se han convertido en números para la sociedad, y, al ser invitados de los zapatistas en algo tan trascendente como es la educación, replantean el concepto y lo trasladan a la realidad. Esta acción deja ver que así, tanto los desaparecidos como los presos políticos dejan de ser un número más y se convierten en parte del conjunto, de la comunidad zapatista.
En la invitación extendida a los desaparecidos, expresan que ellos son quienes primero llegaron a sus manos, ya que aunque se ignore muchos de sus nombres, saber a uno, a una, es saber a todos.
“Porque es el olvido el que acecha, ataca, conquista. Y es la memoria la que vigila, la que defiende, la que resiste”, plasman en la invitación escrita y a la vez cuentan que el pueblo zapatista sufre muchos momentos difíciles, en donde “todo y todos parecen ponerse en contra”. Y por eso es que de manera enérgica plasman en la misiva que si no han sucumbido, es porque están “poblados por ustedes, por su memoria”.
Se explica en la carta que debatieron mucho sobre dónde debía ser enviada. Resolvieron que la remitirían “’al país de la libertad’, la única nación sin fronteras pero con todas las banderas… o ninguna (que no es lo mismo pero es igual), y a la que más difícil es llegar… tal vez porque el único camino para llegar es la memoria”.
Sus segundos invitados son los presos políticos, que de una forma similar que los desaparecidos, no están entre ellos. Sin embargo, esa ausencia se debe a “artimañas jurídicas” por las que “se encuentran en las cárceles del mundo o en situación de asilo político”, explican los zapatistas.
En este sentido, los zapatistas afirman que los invitaron porque son un símbolo de lo “absurdo de pretender encerrar la libertad […], la digna resistencia y la perseverancia de quienes no son vencidos por guardias, paredes y rejas”, explican en la invitación.
Entre los presos políticos mencionan a Alberto Patishtán Gómez; Leonard Peltier; Julian Paul Assange; Bradley Manning; Mumia Abu Jamal; Edward Poindexter y Mondo We Langa; Antonio Guerrero Rodríguez, Fernando González Llort, Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino Salazar y René González Sehwerert; Maria Alyójina, Yekaterina Stanislávovna Samutsévich y NadezhdaTolokónnikova; y Gabriel Pombo da Silva.


