Por: José Jacques y Medina
(30 de junio, 2013) Con 68 votos a favor y 32 en contra, el pleno del Senado aprobó la iniciativa de reforma migratoria integral propuesta por el Presidente Barack Obama e instrumentada por la Banda de Los 8. El objetivo estratégico en todo momento, fue la de alcanzar los 2 tercios de votos requeridos a fin de evitar que los filibusteros estancaran el debate y a toda costa lograr la aprobación del senado antes del próximo 4 de julio, día de la Independencia Nacional de EUA, como triunfo Demócrata.
Aún cuando la Reforma Migratoria se enmarca en el ámbito de los derechos humanos, impactando la vida de 11 millones, en su mayoría mexicanos indocumentados con familiares dependientes, ninguna instancia oficial o social nacional o internacional fue consultada para tal propósito, porque en el fondo el juego hasta el momento es poder político de quien detenta la supremacía partidaria.
Recién logrado, el triunfo de la reelección, el Partido Demócrata continuara viviendo en Washington DC., es decir, la burocracia institucional permanecerá en la nómina federal por 4 años más y los proyectos pendientes del régimen tendrán su segunda oportunidad.
En este sentido, la estrategia de Obama ha sido la de promover, con la Banda de los 8 como punta de lanza, la unidad bipartidista en el Congreso.
La Reforma es vehículo con propósitos claros que tienen que ver con la necesidad política de reponer, de cierta manera, las promesas incumplidas del primer periodo de gobierno sobre la reforma migratoria prometida a la comunidad latinomexicana y, por otro lado, sacarle jugo en el Congreso de la Unión a su reciente victoria partidaria, aprovechando la mayoría demócrata con la que cuenta en la cámara alta, para posteriormente imponerla en la cámara de representantes, donde dominan los republicanos.
Desde su origen, la iniciativa de reforma migratoria se componía de 3 puntos medulares consensuados por la Banda de los 8: Por su orden de prioridad, en primer término es el Control fronterizo, seguido por el programa de trabajadores huéspedes y como complemento, la regularización potencial de 11 millones de indocumentados.
Los debates previos a la aprobación se concentraron en el tema del Control de la Frontera con México exclusivamente. El Senador Marcos Rubio de Florida integrante de la Banda de los 8, condicionó el voto republicano al tema exclusivo del Control fronterizo e incluso amenazó con impedir la regularización de los 11 millones de indocumentados, finalmente con sellar la frontera fue suficiente.
Este tema de asegurar la frontera, seguirá siendo el debate y negociación en torno a la aprobación final de la iniciativa de ley. Barack Obama continuara como cabeza visible en todo momento, alegando que esta propuesta de solución parcial en comparación con la situación actual, esta ligeramente mejor que el sistema antihumano, desmembrado y obsoleto de la inmigración a EUA. Ya no serán 20 años de espera, ahora sólo 13 para disfrutar derechos plenos.
Por su parte, el movimiento social y su liderazgo colectivo han solicitado del Presidente Obama la suspensión temporal de las deportaciones, de quienes ya residentes en EUA, calificarán para obtener los beneficios de regularización de la Reforma Migratoria. Esto es posible si el Presidente ejerce sus atribuciones vía Orden Ejecutiva y decreta de inmediato la suspensión temporal de las deportaciones, sin tener que pasar por el procedimiento parlamentario ante el Congreso de la Unión, tal como lo hizo electoralmente en el caso de los “soñadores”. (Dreamers)
Muy a pesar de las movilizaciones realizadas alrededor del país, y de las concentraciones masivas ante la Casa Blanca, la respuesta del Presidente Obama ha sido la misma: “No emitiré una Orden Ejecutiva por considerarla una decisión autoritaria, mis decisiones buscan el consenso democrático de los representantes populares”. En otras palabras, como lo explica el Congresista Luis V Gutiérrez, de Chicago, Illinois: Todos los migrantes, según Obama, califican para la reforma migratoria, siempre y cuando escapen y no caigan en mis redes de deportación que siguen en operación a todo vapor. ¿Cuál es la lógica, dice Gutiérrez, en el caso de los Dreamers? Por ejemplo, se les da una oportunidad de regularización como jóvenes estudiantes y potenciales profesionistas, pero se continúa deportando a sus padres, que son razón de su existencia.
Esta política en DC, es viable gracias a que los oficiales electos del partido demócrata, tras la victoria de Obama en 2008, implementaron una línea política generalizada denominada “Defendamos a Obama”. Éste fue un diseño táctico para prevenir las políticas chovinistas de quienes jamás aceptarán a un presidente de la raza negra para dirigir los destinos de la mayoría “blanca, anglosajona y protestante”, (WASP). Actualmente muchos congresistas incluyendo la mayoría de los del Caucus Hispano, continúan impulsando esta línea política a pesar de que sus representados se oponen a la excesiva solución policiaca en fábricas y barrios y a los escasos derechos de comunidades en su mayoría mixtas de ciudadanos, residentes e indocumentados.
Vale recordar las recientes iniciativas estatales de reforma migratoria encabezadas por el gobierno de Arizona desde su aprobación en el 2010. Era claro el propósito de rebasar la jurisdicción federal, legislando desde sus congresos estatales leyes de migración en franca confrontación con la federación. Su argumento central acusaba al gobierno federal por el desinterés mostrado en temas tan falsos como la “invasión silenciosa”, la intención mexicana de “reconquista”, y la incontrolable violencia en la frontera, lo que obligaba a que las asambleas estatales legislaran en sus estados en desacato constitucional en contra de la política del gobierno federal.
Estas estrategias de gobiernos republicanos, evidentemente, no eran solo contra el gobierno federal sino en contra del presidente afroamericano.
Con esta premisa, los republicanos iniciaron su campaña presidencial del 2012 tomando el tema de la migración indocumentada como punta de lanza contra el gobierno federal de Obama. La migración indocumentada como vehículo electoral, tomó relevancia con Pete Wilson, Gobernador de California, cuando en 1994 con la propuesta de ley 187 negó la educación pública a la niñez de padres indocumentados. La aberración de la 187, fue aprobada por el electorado y con ello Wilson logró su reelección. Esta perversidad en la política migratoria, se ha convertido en exitoso vehículo electoral, vehículo que fue desdeñado por los republicanos en 2012, hoy lamentan la fallida estrategia, usada en las pasadas elecciones federales.
La Reforma Migratoria está ahora en la cancha de la Cámara de Representantes donde los republicanos mantienen mayoría. La Cámara Baja tiene la opción de aprobar la Ley de Control Fronterizo, Oportunidad Económica y Modernización de la Migración (S-744) tal como está, o en su caso, presentar su propia iniciativa. De ser así, ambas iniciativas entrarían a una conferencia bicameral para integrar una sola ley o desechar la Reforma.
Los senadores republicanos marcaron la pauta bipartidista con la enmienda relativa a la seguridad exclusivamente con México. Para tal efecto se reservó: presupuesto de 48 mil millones de dólares; se incrementan hasta 40 mil policías fronterizos; y se prevé la construcción de 1,200 Km de nuevas vallas metálicas vigiladas por drones auto-dirigidos. Esto supone argumento suficiente para lograr mayoría de votos en la Cámara Baja, donde los representantes demócratas en su mayoría seguirán la consigna partidista de Defendamos a Obama. Sin embargo, es para los republicanos una buena oportunidad para filibustear y reabrir la negociación sobre los famélicos derechos de los indocumentados y de sus familiares. De entrada y para mostrar el interés partidario por encima de los derechos humanos, el Presidente de la Cámara Baja John Boehner ha condicionado el debate a lo que diga la mayoría de los representantes de su partido el Republicano.
Hoy se complica la situación porque el partido demócrata intentará lograr el acuerdo a toda costa para anotar un triunfo al Partido Demócrata y al Presidente Obama. Es cuestión de pragmatismo político, de política partidaria, del juego electoral, cuestión de mayorías, cuestión de poder federal y militar, de recuperación del control, de destino manifiesto, son coletazos de una elección recién pasada y complicada.
En inminente peligro están los avances logrados en el renglón de la legalización, los derechos adquiridos, magros avances que los republicanos tomarán como rehenes para abaratar la victoria de la reelección demócrata y particularmente para vulnerar la imagen del Presidente Afroamericano.
El movimiento social comenta que la iniciativa no es la panacea para la comunidad migrante indocumentada. Sin embargo, subrayan la importancia que tiene la obtención de la visa aunque temporal, le permita trabajar sin la amenaza de ser deportado y el señuelo de la posibilidad de viajar a sus lugares de origen para visitar a los familiares vivos o enterrar a sus muertos, asuntos por los que han resistido por años, luchando y defendiendo de manera pacifica sus derechos adquiridos. No les importa cumplir requisitos atroces como el de pagar impuestos atrasados y seguir contribuyendo a pesar de no poder gozar de beneficios por los siguientes 15 años, tampoco tienen urgencia de hacerse ciudadanos y no les importan los 13 años de espera.
En boca de apologistas y profesionales que viven del tema y que nada tienen que ver con el Liderazgo Colectivo, los contenidos son mecánicamente comparados y justificados con la realidad actual, dicen es un avance importante para sacarlos de la obscuridad pero en la realidad sólo son rehenes de políticas perversas que se montan en un marco moral de defensores de la humanidad.
Hoy para muchos oficiales electos y de cabilderos disfrazados de activistas defensores de derechos humanos, es más importante la victoria política del Presidente Obama, que todos los derechos plenos de sus comunidades por ellos representadas y que los vilipendiados y sacrificados migrantes indocumentados. Actualmente estos grupos disputan los recursos que provienen del Partido Demócrata y del gobierno federal y pelean también por cuestiones de control étnico, pero todos alineados a la consigna de Defendamos a Obama.
La suspensión inmediata de la deportación de 1,400 migrantes diarios, es tarea inmediata del movimiento social y su liderazgo colectivo en ambos lados de la frontera. Obama Dont Deport My Mama es expresión de esta sentida demanda y es cabildeo que realiza la niñez ciudadana con padres deportados, familias divididas también excluidos de los beneficios de la reforma migratoria y que su único delito es no tener papeles migratorios.
Video de la Campaña de los niños, Washington DC 5 de junio 2013 Discurso del Congresista Luis V. Gutierrez sobre el tema Obama Dont Deport My Mama


