Luis Escobar, un joven de 20 años que trabaja como panadero en Chihuahua, narró cómo es que policías estatales lo detuvieron con violencia y lo golpearon severamente por no portar el cubrebocas en vía pública.
Explicó que al ser detenido por las autoridades comenzó a buscar su cubrebocas que llevaba en su auto que conducía, sin embargo también cuestionó a los uniformados sobre la detención irregular, lo cual claramente los enfureció.
“Cuando me golpeaban escuché que pedían apoyo y al llegar al menos otros tres policías todos me pegaron”, denunció Escobar.
Tras ser detenido fue trasladado a uno de los patios de la comandancia, donde lo amedrentaron y le dijeron que sabían dónde vivía y que si seguía de “chingoncito” le darían otra golpiza.
Al llegar Humberto, su padre, a la comandancia, notó que su hijo tenía varios golpes en la cara y cuerpo además de miedo por las amenazas contra su familia.
“No es justo ni es correcto que lo golpearan así, mi hijo iba a su trabajo y no había bebido nada, ahora resulta que su falta es agredir a los agentes, pero ni multa me pidieron, y solo me entregaron a mi hijo golpeado”.
Por su parte Escobar mencionó que no sabía que no traer cubrebocas dentro de su auto particular era un delito estatal.
“Yo solo me dirigía a mi trabajo, llevaba los cristales arriba y la música, pero sin cometer ninguna falta. No entiendo, si los policías están preparados para someter, por qué debieron golpearme en cara y cuerpo y más siendo cinco”

