J. Arturo García / @SoyArturito
(05 de julio, 2013).- La exposición “¡No nos callarán! Las batallas por la libertad de expresión” te recibe con una petición: utilizar un pañuelo blanco sobre la boca para representar la censura en los medios de comunicación mexicanos.
Enseguida observas las primeras imágenes y reseñas sobre los dos semanarios que han resistido –desde su creación– distintos embates provenientes de los gobiernos mexicanos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido Acción Nacional (PAN): son las revistas Proceso y Zeta, creadas en 1976 y 1980, respectivamente.
A partir de ese contexto, la exposición explica que actualmente una gran parte de los medios mexicanos siguen bajo presiones de los grupos organizados y funcionarios públicos para acallar la información sobre la violencia por la guerra contra los cárteles de la droga.
“El viejo régimen del Gobierno Federal decidía, desde la Secretaría de Gobernación, lo que podían leer, escuchar o ver las y los mexicanos. Al resquebrajarse el presidencialismo centralista, funcionarios locales y el crimen organizado se erigieron en censores del contenido noticioso”, se lee en la presentación de la exposición que alberga el museo Memoria y Tolerancia desde el pasado 7 de junio.
Continúa: “El periodismo mexicano está amenazado. México es uno de los países más peligrosos del mundo para quienes ejercen este oficio. En los últimos seis años, un centenar han sido asesinados o desaparecidos y muchísimos más han enfrentado amenazas e intimidaciones”.

“Si lloro, ¿aún sirvo para ser periodista?”, es una frase de la periodista mexicana Marcela Turati, plasmada en una de las paredes de la exposición. De Julio Scherer, fundador de Proceso, se retoma una frase publicada en la crónica de su encuentro con Ismael El Mayo Zambada, líder del cártel de Sinaloa: “Si el diablo me ofrece una entrevista, voy a los infiernos”.
Sobre los pañuelos blancos, ésos que la gente puede llevar sobre su boca, se leen frases como “Los queremos vivos”, “Ni un muerto más”, “Expresión sin represión” y “Basta de ser asesinados”.
En una de las ocho salas se retoma la editorial que el domingo 19 de septiembre del 2010 publicó el periódico chihuahuense El Diario, la cual fue dirigida los grupos del crimen organizados asentados en Ciudad Juárez: “Señores de diferentes organizaciones […] queremos que nos expliquen qué es lo que quieren de nosotros, qué es lo que pretenden que publiquemos o dejemos de publicar, para saber a qué atenernos”.

Las organizaciones Propuesta Cívica, Fordfoundation y Artículo 19 son los curadores de la exposición “¡No nos callarán!” que, explica personal del museo, en promedio recibe entre 80 y 100 personas cada día.
Según las investigaciones de Artículo 19, en los últimos tres años se presentaron 571 agresiones contra los trabajadores de los medios de comunicación mexicanos.
El Estado, indican los reportes, fue el principal agresor de los periodistas con un 43 por ciento de las agresiones; la delincuencia organizada representó un 14 por ciento al igual que los particulares; un 15% de agresor “indeterminado”; las fuerzas partidarias quedaron con un 5 por ciento y organizaciones civiles con 6 por ciento.

La exposición difunde el contenido de una carta para la actual administración federal. A Enrique Peña Nieto se le exige, respaldado por la firma de los visitantes, que tome medidas para salvaguardar la vida de los comunicadores.
Ésta es la carta:
Pasan los días, los meses y los años y el Estado mexicano sigue mostrando su incapacidad para evitar que se intimide, amenace, hiera, asesine y desaparezca a las y los periodistas mexicanos, un gremio amenazado y dejado a su suerte. La impunidad es una constante en las agresiones a la prensa. Con frecuencia se hacen declaraciones, se anuncian programas y se aprueban presupuestos sin que se detenga la agresión contra las y los periodistas. Una mancha de silencio se va extendiendo por el país. Ante esta situación, las y los abajo firmantes solicitamos de ustedes: menos retórica y más eficacia.


