Redacción / @Revolucion3_0
(9 de julio, 2013).- “Es fácil infiltrar Twitter con un robot y hacerlo influyente”, dijo Fabricio Benevenuto, profesor de ciencia computacional brasileño. Investigadores de la Universidad Federal de Brasil diseñaron en 2011 dos bots: @Scarina91 y @Fepessoinhas2. El primero tiene toda una personalidad y se dedica a dar actualizaciones informativas sobre temas tan diversos como deportes y política. El segundo sólo se dedicó a seguir a otros usuarios hasta alcanzar un número relativamente alto de seguidores.
Después de un monitoreo de 90 días, @Scarina91 fue notablemente más seguida, retuiteada y mencionada (arrobada). Diversas agencias de medición de la influencia en Twitter, como Klout y Twitalyzer fueron engañadas. Mientras a @Fepessoinhas2 la calificaron bajo, a Carina Santos –supuesto nombre de @Scarina91–, la evaluaron tan alto como a otros comunicadores e incluso al nivel de Barack Obama o el Dalai Lama en la red social.
También personas comunes cayeron en la trampa, respondiendo, comentando e interactuando con Santos. Es difícil distinguir cuando hay una persona real detrás de unos caracteres de texto en las redes sociales. No sólo los “huevos” que casi no tuitean son bots, a veces también lo son “personas” con rostro, personalidad y alta participación en Twitter.
Más allá de la curiosidad, el problema con esto, es que las herramientas para “evaluar” usuarios de Twitter no funcionan adecuadamente. Con esto, se venden resultados erróneos a aquellos que quieren anunciarse u ofrecer promociones a determinado tipo de usuarios, dejando libre el mercado para personas que sepan manipular el medio y lo usen en su propio beneficio.


