Enrique Legorreta / @enriquelego3_0
(11 de julio, 2013).- Un año ha pasado desde que artistas y luchadores sociales se unieron para pelear por el derecho de que Wirikuta, tierra mística para el pueblo wixárika, se mantenga intacto como un espacio sagrado, pero el gobierno de Enrique Peña Nieto brilla por su ausencia.
En los ocho meses que lleva el actual Gobierno de la República no hay un posicionamiento sobre la solicitud que hicieron los wixárikas en junio de 2012 para que sus tierras sean declaradas Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Tampoco se ha pronunciado sobre el requerimiento que sigue en curso desde 2004 ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Tecnología (UNESCO, por sus siglas en inglés) para que Wirikuta sea nombrada Patrimonio Natural y Cultural.
El silencio de Peña Nieto se ha vuelto proporcional al temor de la comunidad wixárika sobre una posible ocupación de sus tierras, a las que recurren cada año para pedir salud o lluvia.
El Consejo Regional Wixárika y la Unión Wixárika de Centros Ceremoniales Jalisco, Durango y Nayarit A.C. acusan que ahora otra empresa –Revolution Resources– quiere revivir la explotación de recursos minerales en unas 60 mil hectáreas del territorio sagrado.
Esta empresa se sumaría a las corporaciones extranjeras que han amenazado a Wirikuta desde que el gobierno de Felipe Calderón autorizó más de cien concesiones para que mineras canadienses y estadounidenses pudieran explotar la tierra de San Luis Potosí.
Este miedo quedó asentado en una carta redactada por los wixárikas que defienden su tierra. En ella, exponen que “no sólo se ha logrado demostrar la razón y el derecho que nos asiste, sino, más aún, se han construido alternativas muy avanzadas con apoyo de muchos especialistas”.
A esta carta se han unido los pueblos wixárikas de San Sebastián Teponahuaxtlán y Santa Catarina Cuexcomatitlán, municipio de Mezquitic, Jalisco; así como Bancos de San Hipólito, municipio de El Mezquital, Durango.
Esta batalla por el territorio arreció a partir de 2006, cuando el segundo gobierno federal panista en México aceleró la entrega de las tierras sagradas.
Luego de una larga lucha para visibilizar su causa, el 26 de mayo de 2012 varios músicos de fama nacional o internacional se citaron en Wirikuta, desde donde demandaron al gobierno mexicano que pusiera un alto definitivo a los proyectos mineros encabezados por las empresas canadienses First Majestic Silver Corp. y Revolution Resources Corp., a las que inicialmente se les otorgó 72 concesiones.
Entre los participantes se encontraban artistas como Caifanes, Ely Guerra, Amandititita, Café Tacvba, Enrique Bunbury, Calle 13, Julieta Venegas, Sonidero Meztizo, Lengualerta, Venado Azul y Héctor Guerra.
En aquella noche fría, 50 mil personas coreaban en apoyo a los huicholes: “¡Wirikuta no se vende, Wirikuta se ama y se defiende!”



