El medio The Economist se volvió tendencia en México a partir de la portada que dedicará al popular presidente Andrés Manuel López Obrador. En la que lo califica de ser “un falso mesías” que pone en peligro la democracia.
Este mismo medio, en el pasado, defendió a políticos de la talla de Enrique Peña Nieto: defensores del libre mercado, de la apertura comercial de los recursos de la nación y de la privatización de empresas públicas.
Con base en ello, surge la duda ¿De dónde viene este medio y a quiénes responde?
1843: en defensa del libre mercado y la mano invisible
El dos de septiembre de 1843, el economista escocés James Wilson fundó The Economist, para oponerse a una nueva legislación proteccionista sobre el trigo (las corn laws). Su ideología desde su fundación es en defensa de libre mercado. En sus palabras, son liberales. Defensores de Adam Smith, en sus inicios y, hoy en día, de las ideas de Milton Friedman y otros teóricos del libre comercio.
En esa época, se trataba de defender los intereses de los manufactureros de Manchester contra los impuestos aduaneros instaurados por el Parlamento. Tras el derrumbe del precio de los cereales en 1815. Ya en esa época Karl Marx, quien era lector, lo definió como “el órgano de la aristocracia financiera”.
Y de acuerdo con sus propias cifras, The Economist posee el segmento de lectores más rico de la prensa estadounidense. Con un ingreso anual promedio de 166 mil 626 dólares, frente a sólo 156 mil 162 dólares para el lector de The Wall Street Journal. Y 45 mil 800 dólares para el ingreso promedio de una familia estadounidense.
Así, la mitad de sus participaciones está en manos de The Financial Times Limited (la sociedad editora del diario británico Financial Times, una filial del grupo Pearson). El resto pertenece a accionistas independientes: las familias Cadbury, Rothschild y Schroder.
Además, en una política editorial asumen que su objetivo es promover la “sabiduría de los mercados” y combatir toda intervención de los poderes públicos. Por lo que no resulta extraño su desacuerdo con la política nacionalista del presidente López Obrador. Quien pretende rescatar las empresas nacionales para destinar los recursos a programas sociales y derechos para el bienestar.

