Rodrigo Rojo / @Eneas
(30 de Julio, 2013).- En Estados Unidos existen compañías que se dedican al lucrativo negocio de las patentes. Son empresas que producen patentes sin intención de crear un producto ni mercantilizarlo, sino con el solo fin de demandar a otras compañías que sí están generando dinero a través de la innovación, sobre todo en el área de la tecnología.
Se les conoce como patent trolls o trolls de patentes. Generalmente, estas demandas terminan con un arreglo extra judicial pues los juicios pueden resultar muy largos y costosos.
Un ejemplo paradigmático es el caso de Eolas vs. Microsoft. En el año 2003, Eolas tenía patentado un método, definido de forma muy amplia, para mostrar información en un navegador web o, en el lenguaje técnico, un plug-in. Cuando Microsoft saca su Internet Explorer, Eolas demanda argumentando que el programa de Microsoft incorporaba su invención.
Durante el juicio, un jurado declara culpable a Microsoft y lo sentencia a pagar 520 millones de dólares. La apelación, por supuesto, no se hace esperar y se inicia un juicio que terminaría 4 años después con un acuerdo extra judicial secreto entre las dos compañías. Debido al éxito de su estrategia, en el año 2009 Eolas anuncia que va a demandar a otras 23 compañías por esta misma patente.
Esta práctica se ha extendido de tal forma que ahora las propias compañías crean sus pequeños trolls como una forma de detener a la competencia. Se sospecha que el gigante tecnológico Apple, por ejemplo, está detrás de Digitude, una compañía que está demandando a los competidores de Apple por patentes que, originalmente, le pertenecían a la compañía de la manzana, según reporta el portal especializado TechCrunch.
Para el profesor Gary Becker, Premio Nobel de Economía 1992, esta práctica demuestra que el sistema de patentes estadounidense es demasiado amplio y caro, por lo que requiere ser reformado.
De no hacerse la reforma, se corre el riesgo de que la innovación se detenga pues muchas empresas que apenas están surgiendo –conocidas como startups– no tienen los recursos suficientes para litigar o llegar a un acuerdo económico si un troll las demanda.
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, lanzó en junio una serie de Órdenes Ejecutivas encaminadas a “proteger a los innovadores de litigaciones frívolas”. Sin embargo, esta respuesta se ha considerado tibia y no a la altura del verdadero problema. Obama le ordenó a la Oficina de Patentes y Marcas que fuese más estricta al momento en que una compañía intente registrar una patente. Las compañías tendrán que ser más específicas sobre qué cubre su patente y, al momento del juicio, sobre cómo se infringe la propiedad intelectual. Otra Orden Ejecutiva obliga a la Oficina a prestar más atención a los juicios que tengan reivindicaciones de patentes demasiado amplias.
Diversos actores reconocen que éste es un problema que debe ser analizado y tratado a fondo porque una legislación muy estricta podría poner en riesgo tanto la innovación como el libre mercado, que es tan apreciado por los estadounidenses.



