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León, Guanajuato, la ciudad donde la vida no vale nada, es disputada por cuatro cárteles

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(16 de julio, 2021. Revolución TRESPUNTOCERO).— “Yo estaba ahí, a unos 10 metros de distancia, vi como le dispararon directo a la cabeza y cayó muerto al piso (…) ya vivimos con el miedo constante”, son las palabras de un habitante de León, Guanajuato, quien en los últimos meses ha presenciado al menos 3 homicidios y ha sido víctima de extorsión por parte de grupos criminales. 

Desde hace tiempo, Guanajuato se mantiene como la entidad más violenta del país, en gran parte, por una guerra entre diversos cárteles del narcotráfico, que se intensificó el año pasado en la zona norte del estado, integrada por municipios como Celaya, Salamanca, Villagrán, Irapuato y la zona de los Apaseos. 

La disputa en esa región era entre el Cártel de Santa Rosa de Lima, que durante años se dedicó principalmente al robo de hidrocarburos, y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), que busca expandir su dominio en todo el Bajío. 

A mediados de 2020, los enfrentamientos armados entre ambos grupos criminales eran tan constantes y violentos que se registró un aumento significativo de homicidios y lesiones por arma de fuego, a nivel estatal. Esta situación propició que el gobierno federal centrara sus acciones en la región norte de Guanajuato. 

El presidente Andrés Manuel López Obrador ordenó el despliegue de un operativo especial en la zona y se reforzaron las acciones en contra del robo de hidrocarburos. 

Los resultados se notaron meses después, primero, con el debilitamiento financiero y operativo del Cártel de Santa Rosa de Lima y luego, en agosto, se logró la detención de su presunto líder, José Antonio Yepez, alias el Marro. 

Pese a la intervención del gobierno federal, el Cártel Jalisco Nueva Generación siguió con su intento para dominar Guanajuato. 

Así fue que la disputa entre cárteles locales y el CJNG se extendió a otras ciudades guanajuatenses, donde los enfrentamientos han ido de menos a más en el nivel de violencia, sin que autoridades federales, estatales y municipales, sean capaces de frenarlos. 

Al día de hoy, Guanajuato continúa como el estado más violento de México. 

De acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), de los 14 mil 689 homicidios registrados a nivel nacional entre enero y abril del presente año, Guanajuato ocupa la primera posición con mil 308 casos, seguido de Baja California (mil 88 homicidios), Estado de México (mil 210), Michoacán (mil 74) y Jalisco (965). 

De los 44 municipios que conforman a Guanajuato, León es el que presenta la situación más crítica en estos momentos, lo cual se debe a que la ciudad es disputada por cárteles locales, de Jalisco y hasta de Sinaloa.

 

“La delincuencia nos encerró más que la pandemia” 

Mientras en el norte del estado, el gobierno federal parecía haber encontrado una estrategia para debilitar a los grupos criminales, del otro lado, en la región sur, la batalla por el territorio se intensificaba. 

En la ciudad de León, sus habitantes comenzaron a notar un incremento delictivo a partir del segundo semestre de 2020. 

“El primer homicidio que presencié fue el de Lalo*, lo conocía desde la secundaria, fue un impacto muy fuerte para mí pues vi como lo atacaron a unos 10 metros de distancia”, relata en entrevista para Revolución TRESPUNTOCERO, Mario* un habitante de León, quien ha sido testigo del establecimiento del CJNG en su ciudad. 

El 19 de septiembre del año pasado, Mario regresaba a su casa luego del trabajo, estaba a unos 50 metros de llegar cuando el tránsito se detuvo. Notó que el embotellamiento en la calle era por un auto que se paró frente a la casa de Lalo, a quien conocía desde la adolescencia. 

Mario observó que Lalo salió de su casa para dirigirse al automóvil estacionado. En ese momento, por el otro lado de la calle, un auto llegó a toda velocidad. En cuestión de segundos, el copiloto de ese segundo coche bajó y disparó directamente contra Lalo. El hombre que esperaba a Lalo bajó de su auto y logró escapar a pie. 

Luego del asesinato, los agresores huyeron del lugar ante la vista de todos. 

“A Lalo le dieron en la cabeza y cayó muerto en la banqueta (…) a pesar de haber visto todo, yo tardé en entender lo que estaba pasando (…) ya sabía del aumento de violencia en la ciudad, pero la verdad no te impacta tanto hasta que te toca verlo tan cerca, con alguien que conocías desde hace años. Hasta ese momento fue cuando vi la magnitud de la situación”, comenta Mario con una voz que denota nerviosismo. 

De acuerdo con Mario, a las dos semanas de ese ataque, “se notó un cambio en el narcomenudeo de la colonia”, y desde entonces la inseguridad en el lugar aumentó. 

Mario sospecha que en ese momento el CJNG tomó el control de la zona.

 

 Qué pasa en León, Guanajuato 

Mes con mes, la situación de violencia en la llamada ‘Capital del Calzado’ es más notoria. Asesinatos, extorsiones, secuestros y asaltos. Todo ocurre a plena luz del día y con total displicencia de las autoridades, según relatan los mismos habitantes. 

Incluso, en su reporte mensual sobre seguridad, presentado a finales de mayo, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) colocó a León en la lista de ciudades de atención prioritaria, por el incremento de homicidios.

“Las autoridades municipales, estatales y federales tenemos el reto aún de detener el alza de los homicidios en León, Cajeme, Guadalajara, Acapulco y Chihuahua, donde se incrementaron 17.3% en promedio”, indicó la titular de la SSPC, Rosa Icela Rodríguez. 

Para comprender lo que está sucediendo en la ciudad de León, Revolución TRESPUNTOCERO entrevistó al periodista, David Saucedo, quien es especialista en seguridad pública y durante años ha analizado el tema del narcotráfico. 

Como habitante de León, David ha presenciado el incremento de la violencia en los últimos meses que, según dice, es consecuencia del establecimiento de diversos cárteles en la ciudad zapatera. 

El especialista indica que en este momento, las colonias y barrios de León, así como los municipios que lo rodean, como San Francisco del Rincón y Silao, son disputados por al menos 4 cárteles: el Cártel Jalisco Nueva Generación, La Unión de León (cártel local), cártel La Nueva Plaza y el Cártel de Sinaloa. 

Aunque las autoridades municipales no han hablado abiertamente del tema, David señala que el periodismo local ha confirmado la existencia de los cuatro grupos criminales por los decomisos hechos recientemente (en los que aparecen chalecos con los nombres de los cárteles), los enfrentamientos registrados y las narcomantas halladas. 

El primer cártel del que se tiene registro en la ciudad es La Unión de León, un grupo delictivo que desde hace aproximadamente 25 años se dedica no solo a la venta de droga sino también al robo de hidrocarburos, asaltos, robo a transporte de carga, robo al transporte de valores, entre otros. 

En palabras de David Saucedo, La Unión de León “es en realidad una confederación de aproximadamente 10 grupos criminales, y cada uno tiene su zona de control”. 

Desde su creación, La Unión de León había operado y dominado toda la ciudad así como San Francisco del Rincón, Purísima del Rincón, Silao y localidades aledañas. 

Una situación a destacar es que en León, el cártel de Santa Rosa de Lima no tiene presencia, ya que desde hace años hubo un acuerdo entre dicho grupo y la Unión de León para no interferir en sus territorios. 

Si bien ambos grupos criminales se dedican casi a los mismos delitos, hay una importante diferencia en su forma de operar. Por un lado, el sello distintivo del Cártel de Santa Rosa de Lima es la violencia y actos de intimidación a la población en general, mientras que la Unión de León delinque con un perfil ‘bajo’, solo en zonas y horarios estratégicos para no llamar la atención, además de contar con la complicidad de una parte de la Policía Municipal. 

Así operaba el narcotráfico en el estado de Guanajuato hasta hace algunos años, cuando ingresó el Cártel Jalisco Nueva Generación con el objetivo de ampliar su poderío.

El CJNG ha intentado en Guanajuato lo que ya logró en Michoacán, Zacatecas y Aguascalientes: acabar o hacer alianzas con los cárteles locales para conseguir el dominio del estado. 

David Saucedo narra que en 2015 el CJNG arribó a León. “En ese momento lograron apoderarse de una parte de la ciudad e intentaron negociar con las mafias locales para ser los nuevos proveedores de drogas, pero los grupos criminales de León ya tenían un trato para abastecerse con el Cártel de Sinaloa, y los rechazaron”. 

Este fue el primer detonante para que iniciara una guerra entre el CJNG y La Unión de León. 

“Empezó una serie de asesinatos de los líderes de La Unión (de León), murieron aproximadamente 5 o 6 de ellos entre 2015 y 2016, entonces el cártel se reorganizó e inició la defensa de la ciudad”, relata David. 

Los años siguientes, la lucha entre los dos cárteles siguió, pero el CJNG no logró dominar básicamente por dos razones: una ruptura al interior del cártel y los vínculos con autoridades locales por parte de La Unión de León. 

 

El surgimiento de un nuevo cártel 

En 2019 se dio a conocer un conflicto entre Nemesio Oseguera Cervantes, alias “el Mencho”, líder del CJNG, y Enrique Sánchez Martínez, alías “el Cholo”, uno de sus lugartenientes más cercanos. 

El pleito entre “el Mencho” y “el Cholo” al parecer fue por una traición cometida por el líder del CJNG. “El Cholo” decidió abandonar el CJNG y crear un nuevo cártel llamado: La Nueva Plaza. 

La ruptura en Jalisco, se replicó en León, Guanajuato, y los sicarios del CJNG cercanos al “Cholo” siguieron sus pasos creando una extensión del Cártel La Nueva Plaza en la ‘Capital del Calzado’. 

 

La llegada del Cártel de Sinaloa 

Con tres cárteles en la ciudad, los conflictos entre los narcomenudistas de cada grupo aumentaron por la disputa de barrios y colonias. 

David Saucedo refiere que el CJNG y La Nueva Plaza se aferraron a León porque vieron en la ciudad una gran oportunidad de negocio, por el número de habitantes y su distribución territorial. 

“El Cártel Jalisco Nueva Generación llegó a León y encontró que la ciudad tenía pocos puntos de venta, entonces ellos abren más e incrementan los cargamentos de droga (…) Cuando ellos arribaron, se disparó el número de carpetas de investigación por narcomenudeo”, dice David.

A mediados del año pasado, el CJNG aumentaba su poder en León y en el norte del estado ganaba poco a poco el territorio a un Cártel de Santa Rosa de Lima, debilitado económicamente por las acciones del gobierno federal y que meses más tarde perdería a su líder. 

Con la aprehensión de José Antonio Yepez, alias el Marro, el Cártel de Santa Rosa de Lima comenzó a desarticularse, situación que además de beneficiar al CJNG, afectó a su socio más importante: el Cártel de Sinaloa. 

“Cuando empiezan a darse detenciones importantes contra el Cártel de Santa Rosa (septiembre de 2020), comienzan a llegar a Guanajuato células del Cártel de Sinaloa porque temieron que frente al ‘desmoronamiento’ del Cártel de Santa Rosa, el Cártel Jalisco se apoderara del estado”, narra David Saucedo. 

Según el periodista, las tropas del Cártel de Sinaloa que llegaron a Guanajuato se asentaron en el municipio vecino de León, San Francisco del Rincón. 

Esto lo sabe por las narcomantas que constantemente aparecen en ‘San Pancho’, como es conocido por los habitantes, además de que en recientes decomisos aparecieron algunos chalecos con el nombre del Cártel de Sinaloa y equipo táctico. 

Los cuatro cárteles se disputan el territorio de León y municipios circunvecinos de la siguiente manera: 

En León, la batalla es entre la Unión de León, el CJNG y el cártel La Nueva Plaza. 

Mientras que San Francisco del Rincón, Pénjamo, Acámbaro y otros municipios de la zona sur son disputados por el Cártel de Sinaloa y el CJNG. 

“Entonces, aunque hubo victorias del gobierno federal con la detención de importantes líderes criminales como ‘el Marro’, y aunque hubo disminución de violencia en Irapuato y Celaya, la violencia en Léon se ha disparado (…) Celaya dejó de ser el epicentro de la guerra y León se convirtió en ese lugar”, expresa David. 

El especialista en seguridad pública señala que por un tema de imagen, las autoridades no han reconocido públicamente la presencia de los cuatro cárteles en el territorio. 

Revolución TRESPUNTOCERO buscó a las autoridades de seguridad estatales y municipales para conocer las estrategias emprendidas en contra del crimen organizado y sus resultados, a la fecha se sigue en espera de respuesta. 

En el caso de León se solicitó una entrevista con la Secretaría de Seguridad Municipal para hablar específicamente de la presencia de los cuatro cárteles. Al cierre de esta edición, aún no había respuesta. 

 

Homicidios constantes y terror en la ciudadanía

A mediados de febrero pasado, Mario presenció otro asesinato. Una vez más, la víctima era un conocido suyo de la adolescencia, a quien por razones de seguridad nombraremos Antonio. 

En entrevista, Mario recuerda que al momento del ataque, Antonio iba a bordo de su camioneta, acompañado de su familia. 

“El llegó a toda velocidad a su casa, ya venía escapando de los sicarios. Quizá pensaba entrar a su domicilio antes de que lo alcanzaran, pero no lo logró”. 

Los sicarios dieron alcance a la camioneta y antes de que Antonio pudiera bajarse dispararon en su contra en diversas ocasiones. Murió al instante. 

“Su esposa se salvó porque al momento en que empezaron a disparar, él la cubrió con su cuerpo. Luego de asesinarlo, los agresores escaparon”, refiere Mario. 

Nuestro entrevistado acepta que para él fue una impresión muy grande ver a otro amigo morir de esta forma. 

Mario desconoce si Antonio estaba involucrado con algún grupo criminal o si el asesinato fue por otro motivo. Lo que le preocupa es el nivel de violencia que impera en la ciudad. El homicidio de Antonio fue a plena luz del día y en una calle donde transitan muchas personas. 

Y así presenció un asesinato más, el de un comerciante, cuyo motivo, según supo, fue por no pagar un derecho de piso a grupos criminales. 

 

Extorsiones y asaltos 

El mismo Mario ha sido víctima del delito de extorsión. Tiene una pequeña empresa familiar y hace unos meses fue amenazado por supuestos integrantes del CJNG para que pagara una ‘cuota’. 

“En la primera llamada me dijeron que eran miembros del Cártel Jalisco y que iban a la dirección de nuestro negocio para hablar conmigo o con mi padre, con el fin de acordar una cuota mensual”. 

Para intimidarlo, los presuntos delincuentes dieron nombres de otros integrantes de la familia de Mario, así como referencias de negocios cercanos al suyo, horarios en que ellos salían y regresaban a casa y características de sus vecinos. 

Luego de recibir esa llamada, Mario marcó al 911, reportó la extorsión y fue a su negocio. Cuando llegó, frente a la cortina del local estaban estacionadas dos camionetas y un automóvil. Entre las tres unidades, eran alrededor de 13 sujetos armados que se limitaron a observarlo.

“Lo que hice al verlos fue solo entrar al negocio y cerrar la cortina. Por la cámara vi que permanecieron ahí e incluso algunos reían”. 

Pasados unos minutos, llegó una patrulla en atención al reporte que Mario hizo más temprano al 911. Entonces los sujetos armados arrancaron las camionetas y el automóvil y se retiraron del lugar. 

“Después, los extorsionadores me volvieron a llamar para decirme que por haber llamado a la policía, ya no me pondrían la cuota de acuerdo a nuestras posibilidades, que ese beneficio ya lo había perdido. No respondí y colgué la llamada”. 

Aterrado por lo que acababa de pasar, Mario regresó a su casa y se llevó a su esposa y sus hijos a otra ciudad, donde viven sus suegros. 

El negocio lo mantuvieron dos semanas cerrado, y tres meses atendiendo solo a clientes de confianza. Retomaron las actividades normales, una vez que dejaron de recibir ese tipo de llamadas. 

“Este año he recibido más de 20 llamadas pero ya no con ese tipo de extorsión, sino la típica extorsión en la que te piden cierta cantidad de dinero para liberar a un familiar”, comenta. 

Mario desconoce cuántos cárteles se disputan la ciudad, pero sí está seguro de que los homicidios, las extorsiones y otros delitos han aumentado desde la llegada del CJNG. 

Pero no sólo los delitos relacionados con el crimen organizado han aumentado, también aquellos de menor impacto. 

La avenida Madero es conocida en León por su vida nocturna. Cada fin de semana, los bares y antros de esta calle (que llega hasta el centro de la ciudad) reciben a miles de jóvenes. 

Entrada la madrugada, los taxis de la ciudad y automóviles de plataformas desfilan por la Madero en busca de clientes que quieran regresar a casa. 

En el primer trimestre del año empezó a registrarse un modus operandi de asaltos a bordo de taxis. 

El crimen se cometía de la siguiente manera: el o la joven subía al taxi, el conductor comenzaba a platicar para generar confianza y ofrecía llevarlos a un ‘after’. En el trayecto hacia la supuesta fiesta invitaban una bebida a los jóvenes. Minutos después la víctima perdía el conocimiento y entonces eran despojados de sus pertenencias y luego abandonados en un terreno baldío. 

Roberto, de 28 años, fue una de estas víctimas. Tomó el taxi para ir a casa, aceptó la bebida y despertó al siguiente día en una zona muy alejada de su domicilio.

El joven sabe que cometió un error al aceptar una bebida por parte de un desconocido, sin embargo, lo más preocupante es que cuando dio a conocer su caso en redes sociales, recibió decenas de mensajes de otros jóvenes a quienes les había pasado lo mismo. 

Entre abril y mayo se reportaron en redes sociales varios casos de este tipo. Las autoridades, a decir de los jóvenes, no implementaron estrategias especiales, más que operativos ocasionales en los que revisan las cajuelas de los taxistas. 

La iniciativa para enfrentar este problema vino más bien de los propietarios de los bares, quienes iniciaron una campaña en la que ellos llamaban a taxis seguros para los clientes que lo solicitaran. 

Angélica, quien vive en la colonia Jardines de Jerez, y es madre de dos hijos, una adolscente de 15 años y un niño de 10, relató a Revolución TRESPUNTOCERO que la situación en su zona cada vez es peor. 

La mujer comenta que cada vez es más habitual que tipos en motocicleta intercepten a transeúntes, sin importar la hora, para asaltarlos a punta de pistola. 

“Esto antes no pasaba acá, pero de unos meses a la fecha la cosa ha empeorado mucho y la policía no hace nada. Temo mucho por mis hijos, ya no pueden ir solos ni siquiera a la tienda”, dice. 

 

Por qué la policía no reacciona 

El especialista en seguridad pública, David Saucedo, plantea algunas de las razones por las cuales el narcotráfico ha logrado establecerse en León sin enfrentar una respuesta de las autoridades. 

En primer lugar, comenta Saucedo, la Policía Municipal está muy limitada en número de elementos y de armamento. “No está en condiciones de enfrentar a los cárteles, estos grupos portan armas calibre 50, muchas de ellas de uso exclusivo del Ejército”. 

El periodista calcula que la policía leonesa tiene la mitad del estado de fuerza que requiere para poder enfrentar a grupos armados como el CJNG. 

“La academia metropolitana de León gradúa más o menos el mismo número de elementos que desertan al año”, señala. 

Por otro lado, Saucedo dice que en el caso de La Unión de León existen acuerdos con algunos comandantes de sector, “incluso hay videos de cómo integrantes de este cártel están robando productos como calzado, y la Policía Municipal los está custodiando. No son los patrulleros, sino los comandantes”. 

Mientras que la Policía Estatal, según el análisis del experto, ha tomado la decisión de replegarse ante el riesgo que representa intervenir en un conflicto entre cuatro cárteles.

“El problema es que esta actitud omisa, de repliegue, provoca que haya ciudadanos sin vínculos criminales que están muriendo entre el fuego de los cárteles”, lamenta Saucedo. 

Sobre los operativos federales, el especialista explica que si bien han llegado elementos de la Guardia Nacional, el número de efectivos es insuficiente para la densidad poblacional de León. 

“Llegaron hace poco mil efectivos (de la GN) que se suman a los mil que ya había. Lo que ellos hacen son operativos de presencia disuasiva, no hacen detenciones, no hacen labor de investigación policial (…) Pero mil elementos en una ciudad de un millón 800 mil personas tampoco es mucho”, argumenta. 

Con relación al aumento de otro tipo de delitos, como los asaltos y las extorsiones, David cree que se debe a que la delincuencia común, al ver que la policía se repliega por el narcotráfico, “se da vuelo, porque saben que no hay respuesta de las autoridades”. 

“Con el repliegue de las autoridades, (los delincuentes comunes) empiezan a hostigar a la población civil, y no necesariamente están relacionados con el crimen organizado”. 

Aclara que el tema del alza en la incidencia delictiva es más notoria en las zonas que ya eran violentas, “en algunos barrios en los que antes había 3 muertos, ahora hay 15, o si antes eran 10, ahora se registran 20”. 

Para finalizar, David considera que la situación en la ciudad donde vive empeorará en un futuro próximo si no se toman acciones inmediatas. 

“Lamentablemente yo creo que va a ocurrir lo mismo que ocurrió en Celaya. La ciudad de León es demasiado grande, ningún cártel va a querer perderla y no parece que vaya a haber un acuerdo, no hay sensatez de ninguna de las partes, y el gobierno estatal no asume un papel en esto”. 

Revolución TRESPUNTOCERO seguirá a la espera de la respuesta de las autoridades estatales y municipales sobre las acciones emprendidas para contener y enfrentar la violencia a nivel estatal y en la ciudad de León. 

En tanto, el gobierno federal se ha comprometido en conseguir la paz en el estado guanajuatense. 

En su conferencia de prensa del 10 de junio, el presidente Andrés Manuel López Obrador fue cuestionado sobre la crisis de seguridad en la entidad y negó que sea el resultado de un estado fallido. 

“Estamos luchando para que haya paz y tranquilidad en todo el país, nada más que es un proceso largo, complejo, porque dejaron pasar el tiempo y además se toleró durante años a la delincuencia, había contubernio entre la delincuencia y las autoridades, se vendían las plazas, eso durante mucho tiempo, eso echó raíces y es lo que se está ahora enfrentando”, refirió el mandatario.

Calificó como una paradoja la situación de Guanajuato, porque por un lado es el estado más inseguro y a la vez es una de las entidades “con más crecimiento económico, con más empleo y con más desarrollo empresarial, pero se abandonó el desarrollo social”. 

“Entonces, hubo crecimiento económico, pero sin bienestar; hubo progreso, pero sin justicia, y corrupción. Ahora es de los estados con más violencia, con más homicidios”, agregó. 

Aceptó que actualmente, Guanajuato representa alrededor del 15% de los homicidios del país, “pero no nos vamos a dar por vencidos, se está trabajando para que haya más seguridad, más tranquilidad y que no haya contubernio”. 

 

*Los nombres de Mario y Antonio fueron modificados por motivos de seguridad.

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