Debido a los cambios en la conducta del virus SARS-CoV-2, las vacunas necesitan ejercer un mayor y buen efecto ante las nuevas cepas. Por ello, se encuentran realizando estudios de la eficacia de las vacunas dependiendo el periodo de separación entre la primera y la segunda dosis.
Uno de esos estudios es el titulado Sustained T cell immunity, protection and boosting using extended dosing intervals of BNT162b2 mRNA vaccine que fue publicado por Pitch Study y se encuentra en estado de pre-impresión donde se comprobó que la vacuna Pfizer es más efectiva conforme el periodo se extiende entre una dosis y otra.
La líder del estudio es Susanna Dunachie y con su equipo, demostraron que la vacuna produce más anticuerpos neutralizantes (Nab por sus siglas en inglés) si los periodos entre dosis son más largos.
“Es importante destacar que después de la segunda vacuna dosis, los niveles de NAb fueron más altos después del intervalo de dosificación prolongado (6-14 semanas) en comparación con el régimen convencional de 3-4 semanas”, se lee en el documento.
Es decir, si se amplía el periodo entre una y otra aplicación de la vacuna, se puede conseguir que la memoria inmune a largo plazo sea mejor contra el virus.
El estudio también probó que tiene una buena capacidad de protección contra la variante Alfa.
Los investigadores agregaron que los efectos positivos del inmunizante van a depender de la decisión de cada gobierno con respecto a cómo la aplicarla en sus habitantes dependiendo de las necesidades de cada nación:
“Las decisiones políticas sobre el intervalo de dosificación de la vacuna y el uso de terceras dosis de refuerzo dependerán de varios factores, incluida la prevalencia actual del SARS-CoV-2, qué variantes de preocupación están surgiendo, la susceptibilidad de la población y el suministro de vacunas”.


