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El alcoholismo comienza en la adolescencia

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Natalia Antezana Bosques /@Natalia3_0

Fotografía: Rodrigo Rojo / @Eneas

(13 de agosto, 2013).- Un descuido, un segundo, un parpadeo puede ser la diferencia entre vivir o morir cuando estás al frente de un volante.

En todo el mundo son mil 49 jóvenes, entre 10 y 24 años, los que mueren cada día por un accidente de tránsito, según la Organización de las Naciones Unidas.

En México, 5 mil 630 jóvenes murieron por un accidente automovilístico en el año 2011 y 12 de cada 100 jóvenes que tuvieron un accidente el 2012 estaban alcoholizados, según la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición.

El 12 de agosto se conmemora el día internacional de la juventud y 31 millones de hombres y mujeres en México son jóvenes de 15 a 29 años, es decir el 26 por ciento de la población.

1 Eduardo

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“Una vez, en el cumpleaños de una vecina fuimos al boliche y después al antro y luego a casa de un cuate. Y después de eso me llevaron a mi casa. Íbamos en 2 coches y estaban haciendo idioteces: por ejemplo se pasaban las papas de ventanilla a ventanilla, gritando, cantando, bailando y conduciendo a alta velocidad”, dijo Eduardo, cuando recordó una de las veces que se ha subido a un vehículo que es conducido por una personas en estado de ebriedad.

Dijo que no había sentido peligro en ningún momento, pero sí pensó que había sido una irresponsabilidad de su parte subirse a ese vehículo. Eduardo toma desde que tiene 16 años y la bebida que más le gusta es el ron blanco. Dice que nunca ha conducido ebrio y concluye explicando que es una irresponsabilidad de los chavos hacerlo.

 

2 Valet Parking

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En una esquina, apoyado en un coche verde se encontraba un joven de 26 años con  camisa blanca y corbata de rayas -uniforme de valet parking-, contó que es muy frecuente que las personas se suban a su vehículo en estado de ebriedad.

“La mayoría son muchachas, que chocan o se suben a la banqueta. Luego vienen acompañadas por alguna persona que no toma”, dice y a la vez recomienda que es mejor tomar un taxi para evitar accidentes.

Explica que él también toma, pero sólo en su día de descanso que es una vez a la semana. No obstante nunca se ha subido a un vehículo conducido por una persona en estado de ebriedad.

“Si una persona anda tomando y anda manejando no me gusta, me da miedo. Preifero no subirme o irme aparte. A la mayoría de los hombres se le hace fácil: ‘Yo sí puedo, no me pasa nada’ y no falta otro güey que le pegue.

 

3 Carlos

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Carlos de quince años, con la voz tímida y ligera, ante la pregunta de que si alguna vez ha ingerido bebidas alcohólicas, contesta que sí las ha probado. En la esquina de un parque pequeño, donde resaltan los arbustos verdes, se encontraba Carlos con un grupo de otros tres jóvenes.

Con su uniforme deportivo de su preparatoria, Carlos dice que la bebida alcohólica que más le gusta es la cerveza pero que no toma seguido. También dice que nunca se ha subido a un vehículo que es conducido por una persona en estado de ebriedad y que nunca lo haría: “pienso que está mal y que hay que ser responsable”.

 

4 Steve

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“Siento que la gente no mide lo que hace –conducir en estado de ebriedad–, la verdad debería de prever esas cosas. Siento que es algo muy impactante. Y un conductor en estado de ebriedad puede hacerle más daño a alguien que no tomó, puede hasta matarlo”, dijo Steve, que a sus 19 años nunca se ha subido a un automóvil con un conductor ebrio y tampoco ha conducido uno en estado de ebriedad.

Steve bebe desde sus 17 años, pero ahora ya se mide más: únicamente toma cada dos semanas y un promedio de 2 copas por noche, a diferencia de hace dos años que bebía hasta no acordarse.

 

5 Taxista

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“En varias ocasiones –el cliente prefiere tomar un taxi que manejar estando ebrio – […]O ellos nos explican dónde dejaron su coche y prefieren tomar un taxi que conducir –alcoholizados-“, explica un taxista.

También, con su camisa y una corbata que forman parte de su uniforme, cuenta que la gente empieza a tomar los jueves, pero es más frecuente los viernes y sábados.

 

6 Aide

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Aidé dijo que no tomaba, pero cuando dio esa respuesta, sus amigos empezaron a molestarla, insinuando que sí lo hacía.

“Bueno, no tomo mucho, sólo cuando hay un evento. Pero sólo es una”, dijo la joven de 17 años, quien aseguró que ingiere bebidas alcohólicas desde los 16. La bebida que más le gusta es la cerveza “por el sabor” y nunca se ha subido a un automóvil que es conducido por alguien en estado de ebriedad. DIjo que nunca lo haría.

“Está mal –los accidentes automovilísticos por causa del alcohol- y también es [parte] de la cultura de las personas. Si realmente tuvieran la cultura no se subirían a un carro y no conducirían en estado de ebriedad”.

7 Arturo

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Vestido con un delantal negro, al lado de una barra, un mesero cuenta que sus clientes, por lo general, explican que no pueden tomar porque tienen que conducir. También dice que le ha tocado que sus clientes –en otros trabajos que ha tenido- le pidan que les llame a un taxi “prefieren dejar sus llaves en vez de conducir borrachos”, señala

No obstante en la mayoría de las ocasiones los clientes se llevan su vehículo a pesar de haber tomado, dice Arturo.

“Creo que de alguna manera es medir su capacidad en cuestión de bebida, si realmente se sienten muy mal [deben] tener la precaución [de no conducir]. Es un riesgo que toma uno como persona”, concluyó el mesero.

 

8 Ricardo

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Ricardo es valet parking, lleva ocho años en el oficio y cuenta que en el transcurso de su carrera ha visto clientes que después de tomar mucho piden un taxi en vez de subirse a su coche, o piden que los lleven a su casa o, a pesar de su estado, insisten en conducir.

“A veces el auto se queda con nosotros, eso depende de ellos. Pero no se les deja cuando van muy tomados”, dice el joven de 27 años.

Explica que de vez en cuando él toma a veces en su día de descanso. Le gusta el tequila, el vodka y el whisky.  Toma desde los 17 años, pero siempre que sale con sus amigos designan a un conductor que no tomará en esa ocasión.

 

9 Ricardo

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“Desde los 16 años (empecé a tomar)”, dijo Ricardo que ahora tiene 18 y aseguró que es la cerveza la bebida que más le gusta por ser “refrescante”. Mientras abrazaba a su novia, que aparenta la misma edad, contó que cuando empezó a tomar acostumbraba a beber mucho.

Ante la pregunta de si se había subido a un vehículo con un conductor ebrio, respondió con un no contundente:

“Cada vez va aumentando más [la incidencia en accidentes automovilísticos a causa del alcohol], con esta sociedad con jóvenes que empiezan a tomar prematuramente es más común que haya este tipo de accidentes”.

 

10 Carlos

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“Bastante” fue la respuesta que dijo Carlos cuando se le preguntó si tomaba bebidas alcohólicas. Tiene 35 años y bebe cada semana. Sus bebidas favoritas son el whisky, el vodka y la cerveza y sí ha conducido en estado de ebriedad.

“No hay cultura de responsabilidad. Vas a una fiesta o a un antro y tomas y tomas y de repente ya estás bien briago, ya no te da chance de pensar lo que puede pasar”, dijo después de explicar que ingiere bebidas alcohólicas desde hace 20 años.

 

11 Leticia

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“Que siempre haya un conductor designado, eso es muy bueno”, dice la oficial de policía del Distrito Federal Leticia Zárate.

También explica que si encuentra a una persona bebiendo infraganti en la vía pública hace la denuncia a través de su radio y pide apoyo”, y ya sus compañeros se encargan de presentarlos.

Es más común, dice Zárate, ver a vehículos con más de dos personas en el interior que estén tomando, puesto que es poco común que sea una sola persona.

 

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