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Activista y líder comunitaria, Melina murió defendiendo a su hijo

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Valentina Pérez Botero / @vpbotero3_0

(15 de agosto, 2013).- Su cuerpo tiene los rastros de esa noche: la mordedura arriba de la tetilla y la rozadura de una bala en el torso. A las once y media de la noche un grupo de hombres entró a su casa: era el jueves ocho de agosto.

Esa noche, a inicios de mes, Román perdió en minutos a su abuelo, a su tío y a su madre, quien después de dos impactos de bala, estuvo en terapia intensiva hasta el martes 13 de agosto cuando falleció. Román ahora es un muchacho huérfano de 13 años.

“Murió defendiendo a su hijo” dice Eduardo Navarro Padilla mientras se detiene a tomar aire. Las lágrimas le ganan a las palabras. “Era una mujer luchona” continúa el presidente del Frente Popular Francisco Villa (FPFV), en el que militaba Melina Domínguez Ramos. Ella estaba a unos días de cumplir su sueño: una microempresa ganadera.

Eduardo Navarro Padilla presidente del Frente Popular Francisco Villa, FPFV, agosto 2013
Eduardo Navarro Padilla

Ahora entre el sueño de la madre de Román  y la actualidad median tres cadáveres: Melina; Melitón Domínguez Rodríguez, su abuelo, y Pedro Domínguez Ramos, su tío. Y dos heridos: él y su abuela Mirna Ramos Moreno, quien logró superar el impacto de bala que recibió en el pulmón.

El móvil del asesinato múltiple aún no está claro. Algunos indicios apuntan a un ajuste de cuentas con el padre de Román, y a otros les parece que la coincidencia temporal entre la recepción de la ayuda económica gubernamental para su microempresa y la agresión a la familia guarda una causalidad posible.

Melina era la directora de dos grupos en Veracruz, Ciudad Isla y Playa Vicente, y activista del FPFV de su estado. Román era su hijo mayor, de tres, y cuando entraron a su casa e intentaron secuestrarlo y después matarlo, Melina se interpuso: recibió dos impactos en la cabeza.

Alfonso Garzón, miembro del Consejo Nacional de Sociedades y Unidades con Campesinos y Colonos (CONSUCC), afirma que la inseguridad es un tema que poco se aborda y que está minando la iniciativa campesina, “los productores nos dicen que tener éxito ahora es sinónimo de peligro”.

La historia de la familia de Melina, ahora resquebrajada, deja un aire de tensión en Veracruz, en los líderes campesinos y una deuda de justicia por parte del Estado, al que el FPFV le reclama “resolver de fondo la delincuencia, migración, educación, hambre y pobreza”.

Lo que no sabrán ni su madre ni su abuelo ni su tío es que las balas que impactaron en ellos sirvieron para salvarle la vida a Román: cuando le iban a disparar, los asesinos ya se habían quedado sin municiones.

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