Natalia Antezana Bosques / @Natalia3_0
(16 de agosto, 2013).- Estaban sentados uno frente al otro con una mesa de por medio llena de papeles, plumas, una computadora portátil y el libro El Tigre. Emilio Azcárraga y su imperio Televisa.
En el penthouse de la sede de Random House Mondadori en México, los autores Claudia Fernández y Andrew Paxman se sentaron a platicar con REVOLUCIÓN TRESPUNTOCERO sobre los nuevos comentarios que merece la televisora más grande de México, los cuales pudieron plasmar en su nueva edición.
Claudia Fernández explica por qué decidieron reeditar este libro que publicaron en el año 2000: “Pensamos que [los 12 años de los gobierno panistas] era un tiempo bueno para volver a hacer una reflexión. El hecho de que hubiera gobiernos de oposición en este periodo fue factor de interés para nosotros para hacer este tipo de reflexión y el hecho de que un gobierno priista regresara al poder fuertemente apoyado por Televisa fue fundamental”.
Andrew Paxman, el otro autor, explicó que el proyecto inicial empezó a mediados de los años noventa, con temas que les preocupaban en ese entonces en torno al poder que tenía –tiene– Televisa:
“Los obstáculos que ponía Televisa en la democratización de este país; el rol social muy nocivo, a nuestro juicio, de la programación de entretenimiento de las telenovelas, especialmente la exclusión de la gente de tez morena, el darwinismo social que se notaba en los argumentos: el hecho de que una persona no podía salir adelante con sus propios esfuerzos a menos que fuera guapa, joven, mujer y apta para casarse con un príncipe azul; su control sobre la música de este país; su control sobre el fútbol; sus prácticas monopólicas. Eran preocupaciones que nos motivaron en 1995, cuando iniciamos la investigación y que siguen preocupándonos hoy en día”.
Señala que a pesar de las mejoras que ha tenido la televisora como empresa, los problemas anteriores siguen siendo fundamentales en la vida de este país.
Un ejemplo que les llamó la atención fue el programa Big Brother que desarrolló Televisa, puesto que el elenco estuvo conformado por una “serie de modelos de niños bien”, a pesar de que dicho programa en otros países había contribuido a un debate debido a las interacciones entre personas de diferentes clases sociales, planteando problemáticas de diversas índoles, como los valores sociales, problemas nacionales, pobreza, entre otras cosas.

Una mención especial tuvo el noticiero de Joaquín López Dóriga, que fue una de las grandes decepciones con las que se encontraron al hacer la reflexión, puesto que –a pesar de ser un noticiero más ágil que el que presentaba Jacobo Zaludobsky– la jerarquización de la información sigue siendo azarosa y descontextualizada:
“En especial las notas que tienen que ver con los cárteles de las drogas, cuando hay un atentado, una matanza, ni siquiera mencionan de cuál cártel se trata. Pasaron una nota sobre la trata de mujeres, que supuestamente fue una nota de investigación pero ni siquiera mencionaron la los responsables de la posada de prostitución de esas mujeres y además pasaron imágenes sensuales de mujeres bailando table dance para ilustrar la nota. Eso muestra la falta de conciencia y de tacto, aparte de la hipocresía”, indicó Paxman.
Indicaron que tanto Emilio Azcárraga Milmo como su hijo Emilio Azcárraga Jean han sido muy pragmáticos en lo político. La diferencia reside en que al hijo le tocan dos periodos de un gobierno de oposición y el regreso del PRI a la Presidencia de la República.
Fernández y Paxman sostienen que la empresa respalda a quien le dé las concesiones de poder:
“Televisa apoyaba al presidente Fox, al presidente Calderón, al ex regente [sic] de la Ciudad de México Andrés Manuel López Obrador, al inicio de su gobierno. Y desde años antes de la campaña presidencial del 2012 empezaron a moldear a Peña Nieto como candidato a la presidencia por el PRI.”
“Y no es que Azcárraga esté muy cerca ideológicamente del PRI, sino que sirve a sus intereses como empresa el apoyar al gobierno en turno y en este caso es el gobierno priista”, concluyó Claudia, quien también se pregunta por el comportamiento que tendrá la televisora en los próximos años.
Asimismo, la autora argumentó que la televisora contribuye en el “empaquetado de la figura de Peña Nieto hacia el exterior de México”, lo cual se puede ilustrar en la cobertura y producción –muy bien planeada– de la visita de Peña y su esposa al Vaticano.
Televisa es la mayor proveedora de entretenimiento en América Latina. Exporta una gran cantidad de horas de programación a los canales de la región, principalmente telenovelas pero también otros programas:
“En el año 2000 vimos que el programa El Chavo del Ocho se seguía exportando a varios países del continente y hace unos meses que estuvimos en la etapa de revisiones para la reedición vimos que se sigue trasmitiendo el programa […]. Televisa tiene la hegemonía regional en televisión”, recalcó Andrew.
Afirmaron que el poder de Televisa no sólo influye al Poder Ejecutivo, sino que salpica de manera muy amplia al Congreso. Ilustran dicha afirmación con “la telebancada” y la “Ley Televisa”, que benefició enormemente a la empresa mexicana de entretenimiento. “Estas relaciones las tiene para proteger el statu quo de ambos, tanto del sistema político como de ellos como hegemonía en el ámbito de la televisión y del entretenimiento en México”, acotó Claudia.
No obstante, señalaron la influencia en la matriz de opinión de la sociedad por el crecimiento de fuentes de información en línea. Cada vez más, una parte de la población obtiene su información, o parte de ella, de portales de noticias por internet, de las redes sociales, o periódicos impresos menos oficialistas.
A pesar de que el noticiero de López Dóriga sigue siendo el foro más influyente en la población en general, el dominio de la información que ejercía Televisa en el país ya no es tan fuerte como antes: “la élite que está vinculada con la toma de decisiones recibe su información de otras fuentes”, concluyeron.
Asimismo resaltaron que los objetivos principales del libro radican en contribuir al debate y a los cuestionamientos en temas como la influencia de la televisora en la República.
“Queremos que sea un libro de referencia para los académicos, estudiantes, periodistas…”.


