Se nos va el 2021, el año en el que los impactos de la pandemia se hicieron patentes a nivel mundial. Bien podría decirse que Andrés Manuel López Obrador tuvo, ya no “mala pata”, sino lo que le sigue, para que precisamente cuando en México se decidió un cambio verdadero vía elecciones, el nuevo proyecto se mire tan afectado por esta contingencia. Quedará en las interrogantes de la historia cuál habría sido el avance nacional con la 4T en condiciones normales. Por otro lado, también hay un ángulo distinto: el país fue afortunado de no encontrarse bajo la dirigencia de Meade o Anaya ante este desastre. Ya de por sí las políticas económicas de los sexenios anteriores habían sentado las bases para la destrucción de la capacidad de respuesta de la salud pública frente a fenómenos semejantes; sólo basta imaginarse el panorama que nos esperaba con una administración cuya perspectiva para “solucionar” el problema fuera el que los privados hicieran negocios con TODO: desde “pruebas rápidas” hasta vacunas. Eso sin contar con la corrupción inherente a las administraciones de la hegemonía PRI-PANista.
En todo caso, cerramos estos últimos doce meses con fenómenos interesantes. Es muy probable que los odiadores del actual gobierno tuvieran en 2018 trazada una situación en la que, para mediados del 21, la aceptación de la presidencia no rebasara el 20%, declarando así una emergencia humanitaria internacional, antesala de la caída del líder del ejecutivo en una revocación de mandato sugerida por él mismo. La verdad, es difícil no entenderlos: fue esa soberbia que a cualquiera le provocan cantidades inimaginables de dinero la que los hizo creer que podían acabar con la imagen de AMLO a través de planes como la “Operación Berlín”. No tendría por qué ser distinto ahora; visualizan a las conciencias de decenas de millones de mexican@s manipuladas por aplastantes sumas invertidas en propaganda, “movimientos” y “protestas sociales” de falsa bandera, organizaciones “civiles” de “vigilancia científica del Estado” y líderes de opinión machacando consignas que saturan el clima informativo.
Creo que les habría sido difícil imaginar que en estos momentos iban a estar batallando con una aprobación presidencial del 70% y la peor crisis de sus partidos políticos. Pero es lo que hay.
Mister X, we have a problem…
En menos de un mes, “Alito” le mandó un beso de aire a AMLO y el PRI se “desmarcó” del neoliberalismo; el PRD anunció un cambio de etiqueta ideológica -sí, así el nivel de seriedad- para autodenominarse “socialdemócrata”; Marko Cortés le tocó la puerta al mandatario para decirle “está bien, te concedo negociar la reforma eléctrica”, y Claudio X. Gozáles se declaró de “centro-izquierda”. Todo este desbarajuste, o bien obedece a una fractura de la alianza masiva contra la 4T comandada por el junior “activista” de Kimberly-Clarke, o bien forma parte de una muy intrincada trama, fraguada en los cuartos de guerra de la oposición empresarial. Kenia López se la ha pasado gritando la voz de los panistas de a pie, quienes no entienden nada y están indignados por el acercamiento de su jefe de partido al Palacio Nacional. Tampoco se les puede culpar: ellos sienten en términos de lealtad doctrinaria, mientras que los mandos de su destartalada institución actúan en términos de sobrevivencia.
No sólo las bases panistas rechinan del coraje. Columnistas de los medios hegemónicos regañan airados. Alejo Sánchez Cano se lamenta: “Da tristeza la oposición, ya que sus principales liderazgos están enfrascados en proyectos políticos personales y no del partido que representan. Así ocurre hoy con Marko Cortés… y Alito…”
Sánchez Cano es uno de los haters más vehementes de la 4T, el prototipo del enemigo a muerte del morenismo. Su preocupación es representativa de la de muchos analistas del mismo corte, y un buen referente de diagnóstico. La confusión penetra las venas del bloque antagónico vs. AMLO. La cola de T-Rex que se cargan Anaya, Cabeza de Vaca y el mismo Moreno se está usando como moneda de cambio en el estira y jala por la modificación constitucional en materia de energía eléctrica. Ante estas tensiones intestinas, el brazo político del establishment económico se está reconfigurando en sus tres cabezas principales, al tiempo que MC se ha convertido en lo más “convincente” que la oligarquía ha podido presentar -entre lo impresentable- para hacer frente al 2024, esperando el termómetro de las seis elecciones del año entrante.
El Diablo de FEMSA acaso esté en pos de hacer a un lado a Mister X como el generalísimo de los poderosos de México. En pleno conocimiento de que Luis Donaldo Jr. tiene -3 bonos de popularidad en la mente colectiva de l@s mexican@s, incluso l@s de la misma “oposición”, las organizaciones civiles “evaluadoras”, propiedad de los barones del billete, ya han comenzado una campaña que bien podría titularse “Monterrey es el cielo y la CDMX el infierno.”, con el evidente objetivo de desplazar YA un poco su artillería del Peje hacia Sheinbaum. Fernández Carbajal fue una de las notables ausencias -la más significativa- en la última reunión de AMLO con la clase alta empresarial. Inolvidable su “Ahora le pago al SAT, pero pagaré el doble para tumbar a López Obrador.” Quizá piensa que es momento de realizar esa “inversión”, y al parecer Samuel García no es su cartucho, sino el vástago del “mártir” mediante un MC que va a requerir una gran inyección de recursos. No han faltado analistas hegemónicos que no están contentos con la fórmula, pues para ellos la ecuación Colosio- PRI es la de mayor rendimiento.
La unidad compacta de la mega-alianza – si alguna vez la hubo en tal magnitud- comienza a presentar fisuras importantes. La intervención del Diablo y su propuesta Colosio-MC no hace más que evidenciar la profunda carencia de una figura central, carismática, inspiradora que levante el ánimo de la reacción fascista mexicana y sus millones de borreg@s, y así alzar una figura competitiva que les plante cara a los contendientes de Morena. Con esta carga llega la navidad para la derecha. Nada en qué confiarse, pues su inmenso poder puede dar muchas sorpresas…
Santa Claus le cae a Lencho:
La asociación “Que siga la democracia” se puso el traje rojo y la barba blanca, y le dejó al INE bajo su arbolito 3.7 millones de firmas de apoyo para la revocación de mandato, un millón más de lo requerido por la ley. Las encuestas publicadas no le cuadran a la “oposición”, a no ser la de Reforma, que no tuvo miedo al ridículo. Podemos imaginar que tampoco sus cálculos privados les hacen mucha gracia a los Think Tanks, porque ante las cámaras de televisión Córdova no para de promocionar la consulta, pero desde aquél espectáculo del “no me alcanza dame más”, él y Ciro Murayama han estado interponiendo estorbos a discreción. Claramente “Que siga la democracia” se puso la meta de recabar un colchón considerable de apoyos, pues sabe que en la revisión el Instituto descartará todos los que le sea posible dar por falsos. Parece que la decisión estratégica de los Patrones ha sido no oponerse de forma abierta al referéndum, pero tampoco impulsarlo, a no ser lo mínimo que el INE tenga que hacerlo. Por un lado seguirán usando el ejercicio electoral para engordar el cuento de la “dictadura plebiscitaria”, y por otro intentarán con excusas a través de Lorenzo y Ciro entorpecer lo que se pueda. Así conservarán su supuesta afinidad por la “democracia participativa” sin descuidar del todo el sabotaje. La sombra de la ratificación exige a la derecha la construcción social del dictador de la que tanto hemos advertido en Luminol.
CIDEjaba billete este centro de investigación…
Martha Uruchurtu @mlucascir trató el tema del CIDE esta semana en su Hemisferios, aquí por REVOLUCIÓN TRES PUNTO CERO. Su columna pisó varios callos y algunos miembros del centro le hicieron observaciones por demás absurdas en el Twitter. La acusaron de falta de datos cuando sí presenta datos. La acusaron de ignorar el reglamento cuando reproduce partes de este para argumentar sus críticas. Para rematar, la acusaron de estar “sesgada” y “carecer de rigor”, porque no había entrevistado a gente de la institución en los plantones y las marchas. Poco faltó para que le pidieran hacer una investigación empírica de campo completa y así obtener su aprobación. Pareciera que estos “black-belt” de las ciencias económicas y sociales tienen la brillante idea de que cualquier columnista que no los mime debe hacer una tesis entera para ganarse el derecho a razonar sobre su asunto.
Es de destacar, por cierto, el texto publicado en sinembargo.mx por Carlos Pérez Ricart (@perezricart). Interesante porque el sujeto dice simpatizar con la 4T y con la protesta del CIDE, en el cual es profesor e investigador. Llama la atención que el escrito denuncia una “imposición” del director Tellaeche basándose en que este “perdió por mucho en el proceso de auscultación interna entre los miembros de la comunidad”. Lo curioso es que ese proceso, de acuerdo con el artículo 30 del estatuto, sólo sirve para que el CONACyT identifique posibles candidatos dentro del centro, que luego serán considerados en la propuesta de tres o cuatro individuos presentada al Grupo de Auscultación Externa (del cual el mismo director del Consejo forma parte…); dicho grupo incluso podrá incorporar candidatos al margen de la auscultación interna. Al final, la decisión última la toma el director del CONACyT. ¿Cómo es que Álvarez-Buylla se “brincó” la auscultación interna, según Pérez Ricart? En ningún lado se establece que esa auscultación obligue a NADA al director del Consejo.
Dice además el autor que el anterior director del centro renunció porque no le contestaron las llamadas en meses (¿por eso renuncia un director?). Que esto escalará a SEGOB Y STPS -lo cual parece amenaza- y que se esparcirá como la pólvora integrando otros movimientos. “Espero equivocarme” dice Carlos. Para su tranquilidad, no todos le otorgan mucha esperanza a la deposición de Tellaeche como “causa nacional de lucha”. Ivabelle Arroyo reconoce en El Economista que le preocupa la falta de reverberación del affaire. Sin embargo, la posibilidad de que Carlos “no se equivoque” flota en el ambiente. En efecto el “movimiento” puede provocar una reacción en cadena, pero no orgánica y genuina como él alude, sino artificial, auspiciada por los muy adinerados enemigos del gobierno, con tal de seguirle embarrando el letrero de “autócrata” al presidente.
El meollo del problema del CIDE resulta más sencillo de lo que su casta privilegiada arguye. La normatividad de elección del director es autoritaria, vertical, de “dedazo”, semejante a la análoga para rector y directores de facultad en la UNAM. Como en los últimos tres sexenios la endogamia ideológica no daba lugar a ningún problema ni desacuerdo -puesto que el statu quo del CIDE y el del sistema entero del país eran armónicamente coincidentes-, todo era felicidad. Ahora que este estatuto autoritario a modo ya no está al servicio del régimen neoliberal bipartidista, el cuervo le sacó los ojos al orden establecido. La realidad es que no hay imposición alguna, y cuando la alegan no saben cómo argumentarla. Dice Genaro Lozano que “y qué si el CIDE es neoliberal”, que eso es parte de la “pluralidad”. A Genaro no le interesan los testimonios por parte de alumnos y exalumnos a quienes no les parecía muy “plural” la marginación de todo pensamiento que no proviniera de la matriz liberal. Tampoco los que se quejan de racismo y clasismo; de prebendas como tarjetas de crédito de caras tiendas de almacén y otros excesos. El CIDE es una entidad paraestatal. Sería válido un reclamo organizado para hacer el estatuto realmente democrático, pero quejarse por “imposición” en este momento es francamente absurdo, indefendible, más no por ello deja de ser otro instrumento en el ambicioso programa de descrédito hacia AMLO y sus posibles sucesor@s. Es muy plausible que la oligarquía siga evaluando en qué medida va a proteger a uno de sus Think Tanks más importantes, o permitirá que lo “adulteren” con auténtica diversidad académica e intelectual…
INFLACIÓN, OMICRÓN, OPOSICIÓN
La “oposición” vio una nueva luz en la variante del COVID-19, hasta que la OMS les quitó la sonrisa anunciando que el alto nivel de contagio de la mutación no corresponde con su débil letalidad. Aún les queda manipular los datos sobre niveles históricos de inflación, que ya no saben hacia dónde torcer para achacarle, en lo que se pueda, el problemón a la 4T. EE.UU. trata ahora de poner en orden a las empresas que abusan elevando precios más de la cuenta con el pretexto de la crisis. Pero eso, en México, es anatema para el Santo Oficio empresarial y sus predicadores mediáticos. Contener los precios de la gasolina aún es posible en nuestro país, pues las políticas privatizadoras no alcanzaron a morder todo el pastel como en el vecino del norte, donde, al igual que con la electricidad en España, el libre mercado hace y deshace sin que nadie pueda decirle nada. La extorsión a la que la Alta IP pretende someter al gobierno –“si acabas con mi autoabasto, le aumentaré los precios al consumidor y te echaré la culpa”- tendrá que explicarse en la discusión abierta sobre la reforma el año entrante. Por lo pronto, la marcada diferencia entre los costos de la gasolina en Juárez y El Paso es una evidencia de cómo el modelo impulsado por el gobierno mexicano está resultando ser un atenuante inflacionario, más allá de los sermones técnicos de los “expertos” de la economía neoliberal.
El año termina con un saldo ligeramente a favor de la Transformación obradorista, pero es imposible dejar de mantenerse alerta. Los adversarios tienen un poder difícilmente mensurable…
Por mi parte, de lo mejor que me sucedió este año fue el unirme al equipo de #Opinion3_0. Agradezco a REVOLUCION TRES PUNTO CERO este espacio para compartir ideas.
Este es el último Luminol de 2021. El viernes 7 de enero de 2022 nos vemos por aquí con nuevos bríos, y le agradezco a usted también, querid@ lector@, su compañía en este ejercicio de libertad de pensamiento y expresión, que espero le aporte algo.
Deseo a usted y a este gran medio informativo, felices celebraciones y lo mejor para el año venidero. ¡Hasta pronto!


