Enrique Legorreta/@enriquelego3_0
(25 de agosto, 2013).- Al plantarse en la Cámara de Diputados y en el Senado de la República, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) propició que los legisladores llevaran a cabo su periodo extraordinario fuera de los recintos establecidos bajo sus lineamientos internos.
La presencia de los profesores ocasionó que la junta de coordinación política en ambas Cámaras decidiera cambiar de sede de manera urgente, y que en cuestión de horas fuera movida a un lugar que tuviera las capacidades para poder desarrollar la sesión en una sede alterna.
Aunque es facultad de cada legislación determinar esta acción, ni en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, ni en la Ley Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos se hace referencia sobre sesionar fuera de los recintos legislativos.
En el artículo 5° de la Ley Orgánica, se afirma que cuando el Congreso sesione conjuntamente lo hará en el recinto que ocupe la Cámara de Diputados y el Presidente de ésta, será el Presidente del Congreso. Sin embargo, en la Constitución, en el apartado del Poder Legislativo del artículo 50° al 79° no se hace explícito en ningún momento dónde deberá sesionar el Congreso.
Por otro lado, en el título IV de la misma Ley, “De la Comisión permanente”, se establece que durante el primer receso, esta Comisión sesionará en la Cámara de Diputados y en el segundo receso en la Cámara de Senadores.
En este punto, le correspondía a la Cámara de Diputados dar inicio a la sesión de Periodo Extraordinario, como la faculta la ley, en sesión de Congreso General para que de ahí se diera paso a la sesión extraordinaria que ambas Cámaras llevarían a cabo como acuerdo para derogar los puntos que quedaron pendientes en el periodo ordinario anterior.
La Cámara de Diputados realizaría la discusión y aprobación de tres leyes secundarias en materia educativa, mismas que fueron la causa de que la CNTE “cercara” el recinto de San Lázaro, además de modificaciones en materia de transparencia del Instituto Federal de Acceso a la Información y Protección de Datos (IFAI). Por su parte, el Senado de la República llevaría a cabo la discusión en puntos que modificarían leyes en materia de disciplina financiera de los Estados y Municipios.
En abril de 2008, sucedió lo mismo. En aquél mes los diputados y, poco tiempo después, los senadores aprobaron cambios en sus estatutos, decisión derivada del conflicto que se mantenía en ese momento por la Reforma Energética que Felipe Calderón había presentado.
Esta situación fue realizada además, por la toma de tribuna de ambas Cámaras por el Frente Amplio Progresista, comandado por Ricardo Monreal y varios legisladores del Partido de la Revolución Democrática (PRD) quienes dentro de la Cámara no permitieron legislar desde la presentación de la propuesta calderonista.
En este sentido, en el Diario Oficial de la Federación (DOF) el 28 de octubre de 2008 se publicó que en la Cámara de Diputados, la Mesa Directiva tenía la facultad de que se acordara y designara los recintos alternos que podrían ser utilizados en caso de que no existieren condiciones necesarias para sesionar dentro del Palacio Legislativo de San Lázaro.
El mismo caso se derivo para la Cámara de Senadores, quienes se adelantaron a estos hechos y el 17 de abril de aquel año, se acordó que en la Cámara de Senadores se facultaba a la Mesa Directiva para que acordara y designara los recintos alternos que podrán ser utilizados mientras no se establezcan condiciones para utilizar el salón de Sesiones de Xicoténcatl N°9.
En específico sobre este apartado, no ha habido una modificación en el tema y los senadores mantienen esta “desición” tomando en cuenta a su antigua sede del Centro Histórico y no la actual que se encuentra en Paseo de la Reforma, misma que causó controversia al ser calificada como “el elefante blanco de la política nacional” por su alto costo.
Esta situación se podría dar nuevamente, ya que ahora el gobierno de Enrique Peña Nieto ha presentado su Reforma Energética, y ante la necesidad de modernizar han señalado que la paraestatal está en crisis, mismo argumento que utilizara Felipe Calderón en 2008.
Sin duda la gran comparación está en el hecho de que ambos gobiernos han denunciado y acusado a Pemex de ser una empresa que está en quiebra y que hace falta la apertura de inversiones extranjeras y nacionales para su total avance a las necesidades del siglo XXI.
Ante la necesidad de defender lo que se tiene, sin duda la pelea por dar la razón a alguien con lo que queda de Pemex está por verse.


