Rodrigo Rojo / @Eneas
(25 de Agosto, 2013).- REVOLUCIÓN TRESPUNTOCERO salió a las calles a averiguar cuál es la posición de diferentes grupos sociales respecto a la música pirata.
Ante las frecuentes quejas de las disqueras y organizaciones pro Derechos de Autor sobre la afectación que provoca la música pirata a los músicos y a toda la industria, decidimos salir a preguntar cuáles son las vías más frecuentes por las cuales la gente consigue música. Los resultados no fueron sorprendentes: la razón más esgrimida para consumir piratería sobre los productos originales –sean estos CDs o MP3– es la económica; en segundo lugar, los usuarios señalan que es una forma muy fácil de conocer nuevos grupos y autores que les gustan.
Sin embargo, encontramos que cada vez es más común que la gente descargue música de internet por vías ilegales y no necesariamente que compre discos piratas. En la calle no hubo nadie que negara el lado negativo de la piratería, pero las razones anteriores justifican su consumo.
Nuestro recorrido incluyó vendedores de música pirata, padres de familia, jóvenes consumidores de piratería y músicos. El sondeo incluye también la opinión de José Serralde, pianista y promotor de la cultura libre, quien aclara algunos conceptos e ideas erróneos sobre la “música pirata”.
Iván, vagonero en el metro: “para ayudarle a mi jefa”.
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Encontramos a Iván en la Línea 2 del metro, la única que recorre para vender sus discos. Dice que este trabajo lo tiene desde hace 15 años y empezó para “ayudarle a su jefa”, quien también es vagonera. No tiene horarios fijos “puedes trabajar cuando quieras, en la mañana o en la tarde” y en su caso sólo vende discos de mp3.
Sobre la piratería, sostiene: “puede que sea malo pero de todos modos uno tiene que comer, de aquí es de donde uno saca y tenemos que venderla”. Lo que más vende es la música “de reventón”, de la cual tiene un amplio catálogo, “traigo toda”.
Joel y Claudia, padres de familia: “que nuestros hijos escuchen música por los medios que alcancen”.
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Encontramos a Joel y Claudia con sus dos hijos esperando a que iniciara un concierto en el Monumento a la Revolución. Dicen que le han transmitido el gusto por la música a sus hijos “nos gusta el tipo de música que escuchan: sobre todo pop y rock. Los 80´s es lo que nos gusta a nosotros y se los hemos transmitido, lo compartimos”, dice Claudia dirigiéndole miradas cómplices a su esposo.
Sobre la piratería, Joel dice que tiene dos caras opuestas “Está mal y bien. Bien porque es lo que nos alcanza con nuestra economía y mal porque finalmente se ve afectada mucha gente”. Los dos coinciden, sin embargo, en que “es mejor que nuestros hijos escuchen la música por los medios que alcancen. Nos gusta que escuchen música”.
Uriel, músico: “afecta a la economía, pero más gente te conoce”
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La piratería “afecta directamente a la economía del músico”, dice Uriel miembro del ensamble Avi Canori, a quien entrevistamos antes de que comenzara su presentación en un festival de música. Sin embargo, acepta que esta situación “tiene dos caras. Una es que un producto original sí es más costoso que uno pirata, pero la piratería de cierta manera ayuda a dar a conocer un grupo o un género. Además, ahora, ya con los medios electrónicos, ya es más fácil promover la música con la gente”.
Ramiro y Vero, padres recién estrenados: “nuestro hijo vale que le podamos comprar música”.
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La música es importante para esta pareja joven que, apenas hace 4 meses, acaban de tener a su hijo. Para ellos es muy importante que su hijo escuche música: “Desde que estaba en el vientre le poníamos música clásica, como Baby Mozart. La música lo estimula y lo hace crecer”.
Sobre la piratería, Vero dice que “a veces es necesaria, pero fomentar a la industria formal de la música es importante, sobre todo por lo que le estamos enseñando a nuestro pequeño”. Predicar con el ejemplo. Cuando les preguntamos si su economía no se veía afectada por esto, Ramiro dice que “la industria de la música está haciendo un muy buen esfuerzo. Actualmente las canciones en línea son más baratas y no tienes que comprar todo el CD, sólo las que necesitas. Eso baja mucho los costos”.
José, joven consumidor de música: “No le afecta a los músicos ya consagrados”
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José se apura a llegar con su novia al evento de música al que fue convocado. Lo detenemos un momento para saber cómo es que se entera de las nuevas bandas y nos explica: “Mi música la consigo primero escuchándola en el radio, luego la veo en Youtube y ya la que me gusta, la bajo.” Ya no compra discos porque “ahora tengo otras cosas más importantes que comprarme; los discos no son indispensables porque hay otros medios para conseguirlos”.
José cree que la piratería no afecta a los músicos ya consagrados. “Pero a los nuevos sí, es un problema porque empiezan y esas son sus ganancias. Pero lamentablemente hay veces que no hay para comprar sus discos, aunque sean baratos”.
José Serralde, pianista y promotor de cultura libre: “El término música pirata no tiene nada que ver con la música”
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José es conocido en el mundo de la difusión de la cultura por promover “el hardware accesible y el software libre, acompañados de los marcos legales y estándares digitales que obliguen la libre circulación de la obra”.
Para José, el término “música pirata” no tiene validez porque la música está disociada de su sistema de distribución, que es a lo que alude ese término.
“Si bien hay músicos que, en la última mitad del siglo XX, se asociaron a estos sistemas de distribución para poder validar las ganancias económicas que su música produce, es cierto que hay mucha música que se produce completamente ajena a si es pirata o no, sólo se produce”.
José nos explica que el concepto “música pirata” lo utilizan dos instancias principalmente, las gestoras de derechos autorales y las disqueras. “Las primeras, usan el pretexto de la propiedad intelectual para crear una industria. Por su parte, las disqueras, son instancias acostumbras a un sistema de distribución en la que el objeto físico, el disco, significa la copia de un objeto cultural”.
Las gestoras y las disqueras usan el término “pirata” para poder darle un peso a todas esas “músicas” que no han sido distribuidas a través de los canales supervisados por ellos mismos: “Música pirata es un término artificial que tienen que ver con distribución y enajenación en medios masivos. No tiene nada que ver nada con la música”.


