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¿Quiénes usan el transporte nocturno en la Ciudad de México?

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Natalia Antezana Bosques / @Natalia3_0

Rodrigo Rojo /@Eneas

Adrián, usuario del camión nocturno del circuito Reforma Bicentenario

Adrian se sube al camión en la parada Auditorio, deposita 8 pesos en la alcancía y camina por el pasillo hasta llegar a la mitad del vehículo. Un saco color negro lo cobija del frío de las 12:10 de la madrugada y un maletín café guarda sus papeles de trabajo.

Aterriza cómodamente en un asiento y se dispone a ver el paisaje nocturno que ofrece avenida Paseo de la Reforma. “No uso este transporte regularmente, ahora fue muy ocasional, la verdad es que fue muy agradable saber que hay un transporte después de las doce de la noche” comentó entusiasmado.

Minutos después se levantó, apretó el botón rojo que se encuentra en los tubos amarillos, y cuando el camión se detuvo en la parada de Reforma e Insurgentes, Adrián descendió y se perdió entre las  calles nocturnas e iluminadas.

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Chofer del camión nocturno en el circuito Reforma Bicentenario

“Estamos toda la noche”, dice el chofer que está a cargo de una de las unidades de transporte nocturno del circuito Reforma Bicentenario que recorre desde la parada del Auditorio Nacional hasta La Villa.

Mientras platica sobre su trabajo, los pasajeros que esperaban en la parada empiezan a ascender al vehículo verde de cuarenta y un asientos grises.

“¿Cuánto cobra?” es la pregunta que recibe con más frecuencia el conductor que porta una camisa blanca de manga corta con el logo de su empresa en el lado superior izquierdo, un pantalón negro y una sonrisa.

“Son ocho pesos” responde el joven con amabilidad a los usuarios nocturnos, que se acumulan conforme el camión hace su recorrido, a pesar de que las unidades pasan cada 5 minutos.

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Joselin

Joselin llegó a la parada nocturna número 11 de la avenida más grande de la Ciudad de México. En la oscuridad, consecuencia de la poca iluminación que se genera cuando se cierra la estación del Metrobús, la joven se detuvo intrigada y preguntó si por ahí transitaba el autobús nocturno de la avenida Insurgentes.

“Soy mesera por esta zona” comentó mientras señalaba con su mano derecha la Colonia Tabacalera. En esta ocasión debía trasladarse a casa de su prima en la estación de Metrobús Nuevo León, por lo que utilizaría el transporte nocturno que, entre semana,  pasa cada 20 minutos.

La joven es originaria de la Sierra de Puebla, pero vive en la ciudad de México donde trabaja y cuida a su abuela. Todas las noches sale de trabajar en la madrugada y su medio de transporte se reduce al camión nocturno: no puede pagar un taxi que la regrese a su casa todos los días.

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Chofer transporte insurgentes

“Pasamos cada 20 minutos. De domingo a jueves hay poca gente, entonces pasamos cada 20 minutos, pero los viernes y los sábados que hay más gente es cada 10”, dice el chofer del camión nocturno que recorre la avenida Insurgentes desde Indios Verdes hasta Doctor Gálvez.

“El recorrido dura aproximadamente 45 minutos” explica el joven e informa que únicamente pueden utilizar los carriles regulares y no invadir el carril confinado para el Metrobús. También lo hacen porque muchas veces los pasajeros se suben en estado de ebriedad y, en caso de portar bebidas alcohólicas, deben pedirles que se bajen del vehículo.

Este transporte nocturno hace una parada cada kilómetro aproximadamente, donde los usuarios ascienden, depositan 10 pesos en la alcancía y a cambio reciben un boleto con el logo del Metrobús aunque ésta sea una empresa concesionada independiente.

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Fabiola

Fabiola tiene lista en la mano una moneda de 10 pesos. Extiende su mano en señal de parada y cuando el camión se detiene y abre las puertas, ella y su compañera de trabajo suben los dos escalones del vehículo.

El sonido de la moneda rebotando en el metal de la alcancía acompaña el saludo cortés de la joven y el chofer.

“Trabajo hasta las 11 y media más o menos”, dice Sofía. “Este transporte es el que más me queda, porque me bajo en José María Velasco y tomo un taxi a  mi casa, al poniente de la ciudad”, cuenta la joven que trabaja en una pizzería de la zona Rosa.

Los diez pesos que gasta todas las noches en el camión no se comparan con los 70 que invertiría en el taxi a su casa, puesto que no tiene otra manera de transportarse a esa hora de la madrugada.

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Miguel Ángel

Miguel Ángel utiliza todos los días el transporte nocturno. Trabaja en la condesa y vive en la delegación Magdalena Contreras.

“Tomo este camión y me bajo en San Ángel, Las Palmas. De ahí tomo otro camión que va a San Bernabé Villamil”, dice el chef, que está sentado en la parte trasera del camión verde.

“Está un poco alto –el precio del camión-, casi es el doble del precio normal”,  explica e informa que el otro medio de transporte, el que sale de Las Palmas, también  cuesta 10 pesos. Cuenta además que ahí los autobuses están hasta la una o dos de la mañana y cuando no llega a tiempo debe tomar un taxi hasta su hogar.

“Si me voy yo sólo –en taxi- son 100 pesos más […] Ya cuando llega a ser colectivo pago como 30 pesos”. El taxi colectivo lo pagan entre 3 o 4 personas que se encuentran en Las Palmas y no alcanzan a abordar el autobús que los lleva a sus casas.

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