Durante la administración de Enrique Peña Nieto más de 300 millones de pesos destinados a proteger la salud de las mujeres se perdieron o tuvieron un mal uso.
Dichos recursos fueron repartidos desde el gobierno federal hacia gobiernos estatales para poder financiar programas sociales para las mujeres como la mortalidad materna y el cáncer de mama.
La cantidad asciende a 335 millones de pesos que no fueron utilizados en lo que se debía y que al día de hoy no se sabe su paradero.
Dichas irregularidades fueron detectadas dentro del Centro Nacional de Equidad de Género y Salud Reproductiva, quien es la responsable de repartir los recursos y de darle seguimiento a su aplicación.
Aunque la Auditoría Superior de la Federación (ASF) ya investiga en donde se encuentra dicha cantidad no ha logrado recuperar ni un solo peso del daño patrimonial.


