La Guardia Nacional está vigilando por orden del presidente, las principales carreteras del país con ayuda de aeronaves que no tienen tripulantes que cuentan con tecnología, siendo así los ojos de los elementos en el aire.
Dichos rastreos son de día y de noche y con hasta diez kilómetros de distancia.
Dichas aeronaves tienen a ríos tamaños con seis metros de punta a punta en sus alas en su versión más grande y de la mitad de ese tamaño y se manejan con un control remoto desde un tráiler equipado con un amplio sistema de comunicación.
Milenio informa que por su gran tamaño es necesario que hagan despegar desde un aeropuerto para que una vez en el cielo le den seguimientos a cualquier vehículo sospechoso o convoyes con actividad anormal.


