Natalia Antezana Bosques/@Natalia3_0
(09 de octubre, 2013).- Jucca Ferreira, Ministro Municipal de Cultura de Sao Paulo, explicó la importancia de la política pública cultural a través de la experiencia de Brasil, en el Foro Políticas Culturales para mega ciudades.
El sociólogo planteó tres ejes fundamentales para el desarrollo de las políticas culturales que estimula el protagonismo de la población y el diálogo con las instituciones encargadas de la ejecución.
El primer eje tiene que ver con lo simbólico, la experiencia humana y el protagonismo de la sociedad en la construcción cultural.
El segundo eje, con el derecho. La ciudadanía tiene el derecho pleno a la cultura y el estado tiene la obligación de poner a disposición de la sociedad la posibilidad de expresión y el disfrute de los servicios culturales. Y es en este sentido que se debe evitar que el mercado determine el acceso:
“No puede ser que los que tengan más plata puedan acceder a los espacios culturales y los que no la tengan se vean limitados”, explicó el especialista.
El último eje se encuentra en el ámbito de la economía cultural: existe una gran capacidad de desarrollar productos culturales, pero no está planteado como una política gubernamental.
“El Caribe ha musicalizado al mundo desde la década de los 30. Y uno se pregunta ¿dónde queda la plata de eso? ¿Por qué no hubo un tratamiento adecuado para que la producción de la riqueza fuera para la comunidad?”, cuestiono Jucca.
En este mismo sentido, Ferreira dijo que el estado tiene una gran responsabilidad; no genera cultura en sí, pero es quien pone reglas, dicta leyes, dispone del factor económico y tiene los medios para evitar el monopolio y la explotación de las economías culturales.
Informó que en Sao Paulo existen un montón de expresiones culturales en la periferias, que el mismo gobierno las reconoce en un estado de exclusión. No obstante, son esas expresiones que permiten medianamente el acceso a la cultura de las zonas marginadas de la urbe.
Aún así, estos grupos de jóvenes que se encuentran en las favelas, por ejemplo, en muchas ocasiones son reprimidas por las mismas fuerzas del orden, puesto que desarrollan una conciencia -a través de la cultura- de la violencia policial. Y, en la mayoría de los casos, la clase media ni si quiera está enterada de esta situación, relató Jucca.
Por otro lado, el especialista llamó a tejer puentes entre las ciudades latinoamericanas y a generar un diálogo constante en la materia.
“Las grandes ciudades deben dialogar sistemáticamente en varios niveles: universidades, gestores culturales, intelectuales, gobiernos, entre otros. Podremos descubrir que juntos podemos tener un desarrollo más importante que sí lo hacemos aislados”, concluyó.


