Palabras de Tenzin Gyatso, el décimo cuarto Dalai Lama, durante su visita a México.
(13 de octubre, 2013).- Ante una audiencia de aproximadamente 20 mil personas, reunidas en la Arena Ciudad de México, Tenzin Gyatso, el décimo cuarto Dalai Lama de Tibet, dio una conferencia titulada: “Más allá de la religión”. El líder religioso aseguró que es posible construir un mundo mejor; una sociedad más armónica es viable, si primero se forman individuos con valores éticos, que se preocupen por el bienestar colectivo y no sólo el personal.
La religión ha sido desterrada de las prioridades humanas. La ciencia y la educación han dejado de lado la defensa de los valores morales y la ética que se asocia a temas religiosos. No es que la religión sea la panacea, ya que incluso a su interior se da la corrupción, debido a que las personas no toman en serio estos valores, señaló el líder moral del pueblo tibetano.
Es por esto que a través de la educación se puede transformar a la sociedad: no sólo deben enseñarse conocimientos científicos y técnicos, sino también la importancia de los valores humanos. Si todos fuéramos amables los unos con los otros, un mundo mejor no sería imposible. De acuerdo con el Dalai Lama, sin importar la religión que se practique –o incluso la ausencia de ésta–, la ética secular se vuelve la clave.
El monje budista estableció que al rededor del mundo, la desigualdad social es sintomática de un mal más profundo. Si bien este problema tiene que ver con variables sociales, políticas y económicas, es muestra de una sociedad individualista, orientada al consumo y con poco aprecio al bienestar de los demás. Si las personas valoraran los principios éticos y consideraran el bien ajeno, las cosas podrían ser diferentes: podría haber un mundo más igualitario y en paz, aseguró el tibetano.
No asociemos la “no creencia religiosa” con la ausencia de valores, aclaró el Dalai Lama. No es necesario tener una religión, mas es necesario fomentar la moral secular. La educación puede seguir siendo laica, pero privilegiando la enseñanza ética. Si a los niños en las escuelas no sólo les enseñaran matemáticas y otras ciencias, sino también la importancia de compartir, de ser pacientes, generosos y cultivar un buen corazón, las personas crecerían con más herramientas que facilitarían su interacción con los demás, agregó el Premio Nobel de la Paz.
La crisis de valores alrededor del mundo va de la mano con la crisis social. No caigamos en la trampa de creer que son problemas separados; si abordamos ambos, es más fácil alcanzar su solución, concluyó el líder tibetano.



