Crisis de vivienda y el hartazgo social: un recuento de la Primera Protesta Anti-gentrificación

La primera protesta contra la gentrificación pone al centro de la discusión la crisis de vivienda que se vive a nivel global

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Este viernes, el Parque México fue sede de la Primera Protesta Anti-Gentrificación de la capital. Colectivos, organizaciones civiles y vecinos se reunieron con pancartas en mano para exigir el derecho a habitar la metrópoli sin ser desplazados.

Tanto el fenómeno que dio origen a la marcha como los reclamos, son una consecuencia de la creciente crisis de vivienda. México no es el único país que padece este problema, sino que es un fenómeno de escala global, en donde la demanda de viviendas supera la oferta.

El resultado son precios inaccesibles y dificultades para encontrar un lugar digno para vivir. Los más afectados son los jóvenes y las familias de bajos ingresos.

“Tu comodidad es nuestro desplazamiento”

Si bien la lucha contra la gentrificación lleva varios años en el país y estados como Oaxaca, Sinaloa y Guanajuato son, tanto ejemplo de las consecuencias del desplazamiento como muestra de la resistencia de las comunidades, en el último año, la Ciudad de México ha sufrido un proceso acelerado de gentrificación que cimentó el camino para la protesta del día de ayer.

La estridencia con la que muchos participantes manifestaron su hartazgo e impotencia es, hasta el momento, la respuesta más vívida de la crisis de vivienda y la centralización que se experimenta en México.

Algunas de las principales consignas fueron “No es progreso, es despojo”, “Vivienda para vivir, no para invertir” junto a “Gentrificación = colonialismo”, frases que reflejan no sólo la inconformidad de los manifestantes sobre las dinámicas urbanas e inmobiliarias, sino un claro rechazo a las relaciones de explotación del Norte Global contra el Sur Global.

Como parte del debate en redes sociales, ciertas voces y líderes de opinión informaron del hecho con sesgos clasistas y descripciones simplistas. Desde interpretar la protesta como una confrontación entre extranjeros y capitalinos hasta crear memes en donde reducían las demandas a simple resentimiento por no poder acceder a zonas consideradas “exclusivas” como Polanco o la Condesa.

Gringo Go Home ¿xenofobia o resistencia?

Además, algunos usuarios mostraron preocupación de que las frases más agresivas vistas en carteles y grafitis como “Haz patria, mata a un gringo” o “Cállate, blanco” fueran una expresión desproporcional de rechazo, que podría interpretarse como xenofobia.

Si bien es muy difícil unificar el sentir y pensar de decenas de personas en una marcha, los colectivos y referentes del movimiento han sido muy claro en la distinción entre la migración, un acto que se da en un contexto de crisis y precariedad y la expatriación, que es como denominan los extranjeros (principalmente estadounidenses) a su forma de estadía.

A diferencia de los migrantes del sur, los expats generalmente son personas que se mudan por motivos laborales, educativos o de jubilación, y que regresan cada cierto tiempo a su país natal, de modo que la mayoría no busca la ciudadanía ni generan las mismas responsabilidades fiscales que un ciudadano.

Si bien los expatriados no son los principales responsables de la crisis, colectivos y activistas han señalado la indiferencia de los extranjeros con las problemáticas de los lugares que habitan, así como una clara resistencia a adaptarse al contexto, lo que da como resultado, por ejemplo, que en algunas zonas de México se hable más inglés que español.

Iconoclasia y grupos de choque

Aunque la Jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada ha reconocido la gravedad del problema y ha señalado como legitima la inconformidad de los capitalinos, también hizo un llamado a manifestarse pacíficamente, sin violencia.

Durante la marcha se desplegaron elementos de la Secretaria de Seguridad Ciudadana, acto que fue rechazado por los manifestantes, mientras que, para algunas voces, resultó en una intervención ineficiente ante los actos de iconoclasia contra la propiedad privada.

Establecimiento de empresas como Starbucks sufrieron los mayores daños, pues algunos participantes consideran que son compañías que lucran con el encarecimiento de la vivienda.

Como suele suceder, los actos de iconoclasia o “vandalismo” fueron los que ocuparon mayor atención en redes y lo que se mostró en la mayoría de medios, lo que puede alterar la recepción de las demandas de algunos espectadores.

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