Como parte del Programa de Vivienda para el Bienestar, el Gobierno de México presentó un avance preliminar de 7,612 viviendas que serán edificadas antes de febrero de 2026, dirigidas principalmente a personas derechohabientes del Infonavit con ingresos bajos.

El anuncio fue dado a conocer esta mañana durante la Conferencia del Pueblo por autoridades del sector , en coordinación con la presidenta Claudia Sheinbaum. El dato forma parte de una primera etapa de construcción, que se considera conservadora pero que se ampliará progresivamente en los próximos meses.
Las viviendas estarán distribuidas en 16 estados del país, con la siguiente asignación preliminar:
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Tamaulipas: 1,611 viviendas
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Sinaloa: 1,518
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Tabasco: 1,252
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Nuevo León: 839
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Quintana Roo: 624
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Morelos: 320
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Yucatán y Sonora: 256 cada uno
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San Luis Potosí y Chiapas: 240 cada uno
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Zacatecas: 112
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Guanajuato: 96
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Michoacán: 80
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Coahuila: 72
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Oaxaca: 64
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Veracruz: 32
Viviendas accesibles y con enfoque social
Cada desarrollo contempla casas de 60 metros cuadrados, equipadas con sala-comedor, dos recámaras, cocina y baño. Además, estarán ubicadas en fraccionamientos con condiciones adecuadas para el bienestar de las familias.
El mecanismo de asignación será por invitación directa: por ejemplo, se enviarán 2,000 cartas a derechohabientes (1,000 mujeres y 1,000 hombres), invitándoles a registrarse para acceder a uno de los hogares proyectados.

Las cartas indican que el objetivo del programa es construir viviendas en zonas bien ubicadas, con servicios y accesibilidad para trabajadores con menores ingresos. Quienes no resulten seleccionados en esta primera etapa recibirán información sobre futuras convocatorias, ya que se contempla continuar con nuevos desarrollos durante el resto del sexenio.
Avances globales y metas anuales
Además de estas 7,612 viviendas, el gobierno federal busca cerrar el 2024 con al menos 301,466 viviendas contratadas en todo el país. Hasta el 11 de julio ya se contaba con más de 85 mil viviendas firmadas, de las cuales el 91% corresponde a suelo privado adquirido a bajo costo, sin que se rebase el límite de crédito disponible para personas con ingresos de uno o dos salarios mínimos.
Este programa forma parte de la estrategia anunciada por Claudia Sheinbaum para impulsar el acceso a la vivienda digna como un derecho básico y no como mercancía, priorizando a quienes históricamente han sido excluidos del mercado inmobiliario formal.

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