Luego de que una madre buscadora y la alcaldesa de la Cuauhtémoc denunciaran el hallazgo de restos óseos en un predio ubicado en Paseo de la Reforma, en la colonia Guerrero, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) realizó una visita de verificación y corroboraron que los restos son remanentes de lo que fue el panteón de Santa Paula, el cual funcionó entre los siglos XVIII y XIX.
Dicha revisión se llevó a cabo el 11 de julio de 2025. Este viernes, el titular de la Dirección de Salvamento Arqueológico, Salvador Pulido Méndez, informó que entre 2014 y 2015 se realizó una solicitud de visto bueno de obra, por lo que se implementó un trabajo de salvamento arqueológico, en dos etapas, las cuales derivaron en la localización de 365 esqueletos completos.
El Panteón de Santa Paula funcionó entre 1786 y 1871, y fue uno de los primeros de carácter civil que se ocuparon en la Ciudad de México, luego de que, por muchos años, estos espacios estuvieran asociados a las iglesias, cuyos atrios y patios parroquiales servían para sepultar a los difuntos.
El especialista también reiteró que el INAH tiene la facultad de resguardar este tipo de restos, ya que se trata de elementos históricos únicos. “Cada individuo es diferente, por lo tanto, pasa a formar parte del acervo histórico y, en este caso, bioarqueológico del país, particularmente de la Ciudad de México”.
Los restos encontrados son un conjunto único
El especialista destacó que los esqueletos encontrados se tratan de un conjunto único que refleja una situación social de la Ciudad de México en un periodo determinado, pues “hay restos óseos de mujeres y hombres de diferentes edades. Es decir, es un conjunto representativo de la población, y es justamente una de las características para que se trate como una colección”.
Además de los restos óseos, el titular señaló que también se halló cerámica, la mayor parte de origen virreinal y otra parte prehispánica, así como ataúdes, cruces de metal, botones, hebillas y anillos de diferentes materiales. Por esto, se concluye que el camposanto se construyó sobre algún asentamiento prehispánico.
Por otra parte, también se encontraron algunos de los ajuares con los que comúnmente se sepultaba a las personas en aquella época.
Pulido Méndez resaltó que en dichas exploraciones se registraron diferentes capas de ocupación, que van desde la primera mitad del siglo XVIII hasta la década de los años 40 del siglo XIX, lo que brinda un amplio panorama cronológico.
Vestigios encontrado en tierra removida también corresponden al panteón
En la verificación más reciente se observaron algunos vestigios humanos en la tierra removida al interior del predio, los cuales también corresponden al panteón, aunque se perdió su contexto original y no se poseen mayores datos que el hueso mismo.
El arqueólogo indicó que ya hay contacto con la empresa responsable de las obras en el predio, con el fin de organizar una nueva etapa de excavaciones y dar continuidad a los trabajos en las zonas que no se pudieron explorar en su momento, además de supervisar que durante la construcción no se dañen otros vestigios aún no localizados.
“Durante las excavaciones que desarrollaremos esperamos encontrar otra vez vestigios históricos y arqueológicos, restos humanos en posición anatómica, junto con los implementos con los que fueron enterrados”.


