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Avión vendido por AMLO da frutos: de un lujo para FCH y EPN a grandes hospitales en beneficio de millones

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  • El hospital de Tlapa, Guerrero fue inaugurado en junio pasado; este fin de semana, la presidenta supervisó el último tramo de la construcción del hospital de Tuxtepec, Oaxaca

 

La presidenta Claudia Shienbaum Pardo realizó la supervisión de obra del Hospital General IMSS-Bienestar en Tuxtepec, Oaxaca. Esta obra fue realizada con el presupuesto que se obtuvo de la venta del Avión Presidencial por parte del ex presidente Andrés Manuel López Obrador, la cual fue concretada y dada a conocer por el Gobierno Federal el 20 de abril de 2023 a poco más de un año del fin de su sexenio.

 

Durante la supervisión de obra, Sheinbaum Pardo reconoció la labor de la presidencia anterior para consolidar la venta de dicho avión, con lo cual se estarían realizando ambas obras de nosocomios en dos de los estados más desprotegidos del Pacífico mexicano. La presidenta calificó como un “símbolo” de la Cuarta Transformación la obra hospitalaria.

 

Igualmente, el pasado cuatro de junio, durante la conferencia matutina, el titular del IMSS- Bienestar, Alejandro Svarch, informó sobre la conclusión del Hospital General de Tlapa de Comonfort, en Guerrero, el cual tuvo una inversión de 2 mil 400 millones de pesos en infraestructura y 650 millones en equipamiento, beneficiando a más de 400 mil personas de 20 municipios de La Montaña. Esta obra también fue realizada con el presupuesto de la venta del Avión Presdiencial

 

El avión presidencial TP-01, “José María Morelos y Pavón”, un Boeing 787 Dreamliner, fue adquirido durante el sexenio del ex presidente Felipe Calderón tras la aceptación de parte del Congreso de la Unión para renovar el Boeing 747 “Presidente Benito Juárez”, el cual también causó polémica por sus altos costos de compra en el sexenio de Miguel De la Madrid.

 

Desde antes de comenzar la campaña presidencial de 2018, López Obrador criticó duramente la compra de esta aeronave, declarando que ese avión “no lo tiene ni (el ex presidente Barack) Obama”.

 

Tras su triunfo presidencial, en septiembre de 2018, López Obrador reafirmó su intención de vender el Boeing 787, por lo que comenzaron las gestiones de la venta desde el dos de diciembre del mismo año, sin embargo, el camino fue tortuoso.

 

El tres de diciembre del mismo año, el avión fue trasladado al Aeropuerto de San Bernardino, California, donde estuvo resguardado durante más de un año, causando gastos por más de 30 millones de dólares por el almacenaje. Durante ese periodo se presentaron 42 posibles compradores, sin embargo ninguna de las ofertas llegó a buen puerto.

 

Posteriormente, en enero de 2020, el “Morelos” fue traído a México para su resguardo y arrendado por parte de Banobras, quien lo subarrendó a la Sedena (ahora Defensa). En marzo de ese mismo año comenzó la venta de boletos de la Lotería Nacional para el sorteo del Avión Presidencial. El sorteo tenía en total cien premios mayores de 20 millones de pesos cada uno, equivalentes al precio total de la aeronave. 

 

Según datos del Gobierno Federal, el costo total del avión, entre el costo neto de la aeronave, más equipo de lujo, más refacciones y accesorios, fue de 217 millones de dólares. El costo inicial del avión fue de 114 millones de dólares, erogados durante el sexenio de Felipe Calderón; el presidente Enrique Peña Nieto le hizo adecuaciones por 80 millones de dólares, entre las cuales destacan una suite presidencial, asientos de lujo, una caminadora y pantallas táctiles. 

 

Tres años después, el Gobierno Federal logró concretar la venta del Avión Presidencial con el gobierno de la República de Tayikistán, una república de Asia Central con un gobierno autoritario, limítrofe con Afganistán, Pakistán y China. El costo total de venta fue de mil 659 millones de pesos, equivalentes a 92 millones de dólares, monto que, según el Gobierno Federal, cumplió con el avalúo realizado por el Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales (Indaabin).

 

Las ganancias fueron entregadas al Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado (INDEP), y posteriormente se incluiría en las arcas de la Tesorería de la Federación para aplicarse en los proyectos del sector Salud mencionados en aquel momento por el presidente.

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