Sin rodeos y con diplomacia, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo respondió este lunes a la polémica desatada por el gobierno de Estados Unidos sobre presuntas sanciones aéreas contra México. En su Mañanera del Pueblo de este 21 de julio, la mandataria fue clara:
“No hay razón alguna para una sanción”
Afirmó tajante, al tiempo que ratificó la soberanía nacional y defendió el traslado de los vuelos de carga del AICM al AIFA como una medida responsable, técnica y basada en la seguridad.
La respuesta llega luego de que el secretario de Transporte de EE.UU., Sean Duffy, emitiera un comunicado anunciando posibles sanciones a aerolíneas mexicanas, argumentando que fueron obligadas a dejar el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) para operar desde el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA).
Pero de acuerdo con Sheinbaum, hasta el momento México no ha recibido ninguna notificación oficial sobre estas medidas.
“Parece que van a notificar esta semana y hay que ver exactamente a qué se refieren”, dijo.
El fondo del asunto: seguridad aérea y saturación
La presidenta contextualizó la decisión tomada en 2023 durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, y explicó que el cambio de operaciones no fue arbitrario ni repentino:
“Desde 2014, antes de este gobierno, ya se hablaba de la saturación del AICM. Era evidente que el número de vuelos, tanto de pasajeros como de carga, era insostenible.”
A raíz de ello, y tras la cancelación del proyecto en Texcoco, se desarrolló el AIFA como alternativa. Una vez en funcionamiento, se hizo una revisión técnica que concluyó que los vuelos de carga, debían trasladarse a esa nueva terminal.
“Se tomaron decisiones con base en estudios técnicos. Fueron decisiones soberanas, avisadas a las empresas y necesarias para mejorar la operación aérea”, afirmó.
Aunque algunas aerolíneas estadounidenses manifestaron en su momento que el aviso fue repentino, la mayoría terminó por ver ventajas logísticas en operar desde el AIFA: menos tráfico, mejores tiempos de salida y acceso a otras rutas comerciales.
“Ya pasó más de un año y las empresas se han ido adecuando. Esta medida es benéfica para todos”, aseguró Sheinbaum.
Texcoco, el megaproyecto que no fue
La mandataria también explicó las razones detrás de la cancelación del aeropuerto en Texcoco.
“Era un terreno inviable, con suelos arcillosos y condiciones que ponían en riesgo la infraestructura. Además, era una zona de descarga de agua vital para evitar inundaciones.”
A eso se sumaban factores sociales, como la oposición de ejidatarios en municipios como Atenco y la intención, según explicó, de transformar el actual AICM en un desarrollo inmobiliario de lujo.
“Además del aeropuerto, el verdadero negocio eran 700 hectáreas para construir un nuevo Santa Fe”, dijo.
Con la llegada de AMLO a la presidencia, se optó por cancelar ese proyecto y construir el AIFA, lo que representó un ahorro de 300 mil millones de pesos, además de conservar el funcionamiento del AICM.
No a la confrontación, sí al diálogo
En el marco de otros temas como las restricciones por exportaciones ganaderas (gusano barrenador) y la situación del jitomate, la presidenta reiteró que México no busca confrontaciones con Estados Unidos, pero exige respeto a sus decisiones internas.
“No queremos entrar en ninguna confrontación, no le conviene a nadie. Debemos ser responsables. También queremos que se respete a México”, remarcó.
Además, recordó que existen mesas de diálogo abiertas con la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, así como con la Secretaría de la Defensa Nacional, para atender cualquier inquietud del sector aeronáutico.
Un cierre firme, sin romper puentes
La presidenta dejó claro que su gobierno está dispuesto a dialogar con las autoridades estadounidenses y con las aerolíneas afectadas. Pero también estableció límites:
“México es soberano. No hay razón para sanciones. Se trató de una decisión técnica, tomada con base en la seguridad aérea y en beneficio del país.”
Así, la jefa del Ejecutivo mantuvo la línea de firmeza institucional: defender lo que se ha hecho con fundamentos técnicos, sin romper canales de cooperación y dejando la puerta abierta al entendimiento, pero no a la presión externa.


