(19 de octubre, 2013).- En la noche de la inauguración del Festival Internacional de Cine de Morelia muchas cosas gravitaron, y no fue sólo el efecto del estreno de Gravity, de Alfonso Cuarón, con la que se puso en marcha la 11 edición de este gran certamen fílmico.
Luego de la alfombra roja “de peluche” que engalanó el director Eugenio Derbez, la gente bonita de Morelia se dio cita en el antiguo seminario tridentino, hoy Palacio de Gobierno para celebrar el encuentro con lo mejor de la cinematografía nacional.
¡Pum! que el reve estuvo de peluche (seguía el efecto Derbez), litros y litros de tequila, ron, vodka, cerveza y jugos de variadas frutas manaban de las barras hacia todos los rincones del majestuoso inmueble. La concurrencia complacida, disfrutaba de la amena velada en compañía de sus amigos, además de gozar de la oportunidad de rozarse –aunque fuera de refilón– con algún famoso (a), o al menos alguien que se les pareciera.
Yo sí vi al José María Yazpik, al Chema De Tavira y a otro que no sé cómo se llama pero que sale en la tele.
Un par de diyéis pusieron a bailar a medio mundo con su punchis punchis, salsa, cumbia y reguetón. Los etilos haciendo su labor y quizá la euforia generada por los tacos de carnitas de a 25 pesos, convirtieron esta noche en memorable.
¿Quién en su sano juicio no disfrutaría estar chupando en el Palacio de Gobierno goooeeee? La sede del Poder Ejecutivo convertida en un gran burdel VIP. Que Michoacán se caiga en pedazos, que no hay certeza sobre el regreso de Don F al solio de Ocampo, que las finanzas siguen y seguirán mal, que los normalistas tomaron camiones ooootra vez, que la CNTE ya se manifestó ooootra vez, que los baches, que los parquímetros, que esto que aquello ¡Salud!
Lo cierto es que nadie estaba en su sano juicio y la fiesta agarró altos vuelos.
Prueba de ello fue el ambiente de camaradería que se dio en los baños, abarrotados por el imperioso llamado de la naturaleza a desechar todo aquello que no sea de provecho para el cuerpecito. Para llegar a la cita con el destino, uno se formaba con desconocidos, pero salía con hermanos.
Total, que la noche se hizo corta para aquellos que la viven intensamente. Cuando se acabó el refill de bebidas muchos salieron en busca de un after para seguir celebrando al cine mexicano que tantas glorias nos ha dado.
¡Por suerte papá!, la mayoría salimos erguidos de Palacio con la esperanza de regresar muy pronto a una nueva fiesta. ¡No te acabes festival, que te quiero para seguirla!



