En un giro que sacude la política mexicana, Enrique Ochoa Reza ha recuperado su militancia en el Partido Revolucionario Institucional (PRI) por decisión del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF). Esta resolución anula su expulsión del partido en noviembre del año pasado, desatada por sus críticas a la reelección de Alejandro Moreno, actual dirigente del tricolor. Ochoa no solo celebra su “regreso por la puerta grande”, sino que también anuncia su intención de reformar el PRI desde adentro, en medio de un historial marcado por una polémica liquidación millonaria de la Comisión Federal de Electricidad (CFE).

Un fallo que defiende la libertad de expresión
La Sala Superior del TEPJF, por mayoría de votos, consideró que las críticas de Ochoa a la dirigencia de Alejandro “Alito” Moreno están amparadas bajo la libertad de expresión, un derecho fundamental para la militancia dentro de un partido político. La magistrada presidente, Mónica Soto, enfatizó la importancia de abordar el fondo del asunto, mientras que el magistrado Felipe Fuentes Barrera subrayó el derecho de los partidos a la libre determinación y organización interna, lo que implicaba una revisión exhaustiva de la expulsión.
Para Enrique Ochoa Reza, este fallo es un reconocimiento de que las acciones del PRI bajo el liderazgo de Alejandro Moreno “habían estado apartadas de lo que marca la ley y lo que establecen los propios estatutos del partido”. El exdirigente, quien estuvo al frente del partido de 2016 a 2018, celebró que la decisión permite el regreso del diálogo interno, ausente por lo que él califica como un “liderazgo prácticamente totalitario” de “Alito”.
Ochoa anunció su intención de sumar a otros liderazgos “históricos y regionales” para renovar y reconstruir el partido, advirtiendo que de no hacerlo, el PRI corre el riesgo de desaparecer por las “decisiones erráticas” de su actual dirigente. Recalcó con sarcasmo:
“Lamentablemente para Alejandro Moreno, regreso al PRI por la puerta grande”.
La controversial salida de la CFE: Un millón de pesos de liquidación
La trayectoria de Enrique Ochoa Reza, sin embargo, no está exenta de controversia. Al asumir la presidencia del PRI en 2016, Ochoa renunció a su cargo como director general de la CFE, un puesto que ocupó por dos años y 155 días. Lo que generó un escándalo fue la liquidación de 1.2 millones de pesos que recibió, un monto considerablemente alto para una renuncia “voluntaria”.

Según una investigación basada en información de Méxicoleaks, Ochoa recibió un cheque por 1,206,271.81 pesos por concepto de “liquidación y gratificación”, el mismo día de su renuncia, el 8 de julio de 2016. Expertos laboralistas señalaron que, de acuerdo con el Manual de Trabajo para los Servidores Públicos de Mando de la CFE, a Ochoa le correspondía un finiquito por separación voluntaria, pero no una liquidación con esa suma, pues esta última solo aplica bajo ciertas condiciones y periodos de servicio mayores a los que él cumplió.
La polémica se acentuó cuando se reveló que el estatus laboral de Ochoa en el Sistema de Información de Estadística de Personal (SIEP) de la CFE cambió de “separación voluntaria” a “reajuste”, un trámite que, según funcionarios de la CFE, es “electrónico y no legal” para justificar estas liquidaciones.
El abogado y político Pablo Gómez calificó esta liquidación como “groseramente contraria a la Constitución”. Gómez argumentó que el Manual de la CFE no es una ley y que sus reglas sobre pagos de liquidaciones son “nulas de toda nulidad” según la Carta Magna, en especial el Artículo 127, que exige que este tipo de pagos estén asignados por ley, decreto legislativo o contrato colectivo. Además, señaló que el “Manual” ni siquiera permitía otorgar una liquidación a jefes que se separaran voluntariamente antes de los tres años de servicio.

Este “modus operandi” de renuncias y liquidaciones millonarias no es nuevo en la CFE; documentos revelan que exdirectores anteriores a Ochoa Reza también recibieron sumas significativas bajo el mismo esquema, a pesar de sus renuncias voluntarias. Esto, según Pablo Gómez, es un claro ejemplo de “capitalismo de cuates”, donde la dirección de paraestatales puede actuar a su antojo, muchas veces con la anuencia de altos mandos.
La restitución de Enrique Ochoa Reza en el PRI reabre no solo un capítulo de la lucha interna en el partido, sino también las interrogantes sobre la transparencia y legalidad en el manejo de recursos públicos en entidades como la CFE. Su regreso promete una “reforma desde dentro”, mientras la sombra de su polémica liquidación sigue siendo un punto de debate y escrutinio público.

