En un mensaje cargado de historia, identidad y conciencia nacional, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo lanzó un llamado directo a recuperar las raíces del país frente a lo que calificó como una derecha sin legitimidad social ni sustento histórico, resultado de décadas de neoliberalismo y de un pensamiento centrado en el mercado antes que en la justicia social.
“Hoy la derecha mexicana no tiene mucho reconocimiento en el país. Primero, por los 36 años de neoliberalismo y adónde nos llevaron. Pero segundo, porque se basa en la discriminación”, expresó desde la Mañanera del Pueblo.
En su conferencia matutina, Sheinbaum no solo denunció la lógica excluyente de un modelo que, durante años, colocó el mercado por encima de los derechos; también reivindicó lo que llamó los dos pilares del humanismo mexicano: la grandeza cultural de los pueblos originarios y la historia patria del México independiente.
“Durante años se quiso despreciar al indígena. Y nosotros es todo lo contrario. Es el reconocimiento y el orgullo nacional de dónde venimos”, afirmó.
La mandataria destacó que el reconocimiento de estas raíces no depende del origen étnico ni del tiempo que alguien lleve en el país:
“No importa si venimos de un origen ancestral indígena o si llegamos a México hace diez años, todos tenemos la responsabilidad de reconocer la grandeza de los pueblos originarios. De entonces y de ahora”.
Sheinbaum recorrió con firmeza el linaje histórico de figuras clave que, dijo, han sido borradas o ignoradas por la derecha mexicana:
“La derecha no reivindica a Juárez, no reivindica ni a Carranza. No reivindica a Villa, a Zapata, a Lázaro Cárdenas; ni siquiera a Guadalupe Victoria. La derecha reivindica a Miramón, que fue a pedir que un emperador europeo viniera a gobernar México, o a Santana. Esa es su herencia”.
A diferencia de esa visión, explicó, su gobierno busca honrar el legado de quienes dieron forma a una nación independiente y con vocación de justicia:
“No cualquier nación tiene un Miguel Hidalgo y Costilla, que no solo gritó por la independencia, sino por la justicia. Los Sentimientos de la Nación de Morelos es algo extraordinario. Leona Vicario, José Fortiz, la Reforma, la Revolución, eso es lo que nos debe hacer sentir orgullosos”.
El mensaje no fue solo político, sino profundamente cultural y simbólico. Habló de mirar al mundo, de aprender de otras experiencias, pero sin perder la brújula nacional:
“Por supuesto que estamos abiertos al mundo. Pero el orgullo nacional y el orgullo de donde venimos es algo que tenemos que seguir reconociendo”.
En un contexto donde el debate sobre identidad, historia y modelo de país se vuelve cada vez más relevante para las nuevas generaciones, el posicionamiento de la presidenta marca una línea clara: la Cuarta Transformación no solo se define por lo económico o lo político, sino por una defensa frontal de la dignidad histórica y cultural del pueblo mexicano.


