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AMLO tuvo razón: AIFA, el mejor ubicado por menor distancia con los centros de distribución en Edomex

Ante las recientes sanciones de EE.UU., el gobierno mexicano defiende el traslado de operaciones de carga al AIFA, destacando su mejor ubicación y beneficios para gigantes como FedEx y UPS, mientras se busca evitar una nueva crisis en la aviación bilateral.

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Ciudad de México. El gobierno mexicano ha respondido con firmeza a las sanciones anunciadas por el Departamento de Transporte (DOT) de Estados Unidos, que acusa a México de violar el acuerdo bilateral de aviación. La postura de México es clara: la decisión de suspender los vuelos de carga en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) y trasladarlos al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) se basa en un dictamen de Protección Civil y busca beneficiar la logística y eficiencia de las aerolíneas cargueras.

Una decisión estratégica con beneficios confirmados

La polémica surgió tras el anuncio de sanciones por parte del gobierno de Donald Trump, aunque la defensa mexicana ya había sido enviada al gobierno de Joe Biden en 2023. En la misiva, el coordinador jurídico de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT), Alejandro Varela, detalló al DOT las razones detrás del cambio.

El argumento central es que el AIFA está mejor ubicado para las aerolíneas de carga debido a su menor distancia a los principales centros de distribución en el Estado de México. A diferencia de los vuelos de pasajeros, que priorizan la cercanía a zonas urbanas, las operaciones de carga se centran en la logística y la eficiencia. Un dato contundente es que los centros de distribución de gigantes como FedEx y UPS están más cerca del AIFA, lo que ya ha llevado a un aumento de sus operaciones desde este aeropuerto, según datos de la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC). De hecho, el 82% de la carga transportada entre México y EE. UU. se mueve por aerolíneas de carga, y el AIFA las ha beneficiado.

El gobierno mexicano insiste en que su objetivo principal es “proporcionar a todas las aerolíneas aeropuertos e instalaciones que propiciaran operaciones seguras y eficientes”, y que la suspensión de vuelos de carga en el AICM no implica discriminación ni afecta la capacidad de los transportistas, ya que “la competencia entre ellos no depende del aeropuerto de origen y destino, sino de su alcance regional”.

Desafío diplomático y búsqueda de soluciones técnicas

Esta situación ha desatado una nueva crisis diplomática binacional en el sector de la aviación. El gobierno mexicano ha comenzado a reunirse con la industria aérea para hacer frente a los reclamos de Estados Unidos. Ángel Domínguez, presidente del Colegio de Pilotos Aviadores de México, ha señalado que el gobierno mexicano está encarando las acusaciones de EE. UU. de manera técnica, buscando evitar que las aerolíneas deban someter todos sus itinerarios al DOT.

El plazo para entregar los documentos que respondan a las acusaciones de EE. UU. vence este martes. México ha reiterado en su comunicación que el Acuerdo bilateral no establece la obligación de justificar decisiones técnicas, de seguridad u operativas tomadas por cualquiera de los gobiernos, reafirmando la soberanía en sus decisiones.

La administración de Claudia Sheinbaum hereda este desafío diplomático, con la confianza de que los argumentos técnicos y logísticos del AIFA serán suficientes para demostrar que la medida no busca restringir la competencia, sino optimizar las operaciones de carga aérea en beneficio mutuo.

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