Después de décadas sin reglas claras ni rumbo definido, la tortilla, ese alimento sagrado para millones de familias mexicanas, podría empezar a costar menos. La esperanza llega con el Acuerdo Nacional Maíz-Tortilla, una iniciativa recién lanzada por el gobierno federal y actores del sector, que promete ordenar el mercado, eliminar intermediarios y reducir gradualmente los precios hasta en 10% de aquí a 2030.
La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó este miércoles 30 de julio, durante la Mañanera del Pueblo, que ya está abierta la convocatoria para que productores y tortillerías se sumen al plan de manera voluntaria. Y explicó que el objetivo principal es bajar el precio sin imponerlo, sino conectando directamente a quienes siembran el maíz con quienes hacen y venden la tortilla.
“Queremos que se mantengan las tortillerías y su producción, cuyo precio disminuiría porque se eliminarían los intermediarios”, afirmó Sheinbaum.
También indicó que el gobierno apoyará simplificando trámites y facilitando condiciones para que más pequeños negocios formales puedan integrarse sin obstáculos burocráticos.
Maíz barato, tortilla accesible
El corazón del acuerdo está en la compra directa de maíz blanco nacional, incluidos productores de estados como Sinaloa, a un precio preferencial de 6 mil pesos por tonelada, muy por debajo de los 10 mil pesos que se llegan a pagar en regiones afectadas por la inseguridad, como el cobro de piso o la extorsión.
Blanca Mejía Castillo, representante legal del Consejo Rector de la Tortilla Tradicional (CRTT), explicó en entrevista con el periódico La Jornada que, además de estabilizar precios, el programa permitirá reducir riesgos, eliminar abusos y limpiar la cadena de producción.
“La disminución de 5% equivale a que el kilo de tortilla baje entre uno y hasta un peso con 50 centavos. En la Ciudad de México, por ejemplo, el kilo podría pasar de 23 pesos a 21.50”, detalló.
¿Quiénes están participando?
Aunque el plan es nacional, en esta primera etapa de seis meses se enfocará en el centro del país: Ciudad de México, Estado de México y Puebla, donde se medirá el impacto del programa antes de extenderlo a otras regiones.
Las tortillerías formales han sido las más interesadas en adherirse, ya que muchas de ellas ya cuentan con documentación en regla. En cambio, algunos sectores informales muestran resistencia, debido a que operan en esquemas que no siempre cumplen con la normatividad y distribuyen tortillas incluso en tiendas no relacionadas al gremio.
“No sólo se va a entrar con maíz a precio bajo, sino que el gobierno va a llegar a quitar barreras provocadas por la inseguridad, lo que permitirá regular los precios”, aseguró Mejía Castillo.
Además, empresas de la industria harinera, como el Grupo Minsa, también se sumarán con aportaciones desde su campo de acción para facilitar la meta de reducción.
Una tortilla más justa
Este acuerdo representa un cambio de fondo en el sector, que desde 1998 había quedado a merced del mercado tras la liberación de precios, sin ninguna regulación efectiva. Ahora, con nuevas reglas, mejor organización y voluntad de las partes, la tortilla podría recuperar su lugar como alimento esencial, sin ser un golpe al bolsillo.


