Dos piezas clave del gabinete canadiense ya tienen maletas listas para aterrizar en la Ciudad de México. Se trata de François-Philippe Champagne, ministro de Finanzas e Ingresos Nacionales, y Anita Anand, ministra de Asuntos Exteriores, quienes estarán en territorio mexicano los días 5 y 6 de agosto para sostener una serie de encuentros estratégicos encabezados por la presidenta Claudia Sheinbaum.
La visita, calificada como oficial por el propio Ministerio de Relaciones Exteriores de Canadá, busca fortalecer los lazos entre ambos países en momentos donde las tensiones comerciales con Estados Unidos ponen en alerta a sus principales socios regionales.
De acuerdo con el comunicado oficial, Champagne y Anand se reunirán no solo con Sheinbaum en Palacio Nacional, sino también con funcionarios mexicanos de alto nivel y empresarios de ambos lados de la frontera, para abordar una agenda centrada en:
- El comercio bilateral entre México y Canadá
- Estrategias conjuntas de seguridad y combate al crimen organizado
- Crecimiento económico compartido en la región
La visita ocurrirá apenas días después de que Donald Trump anunciara su intención de imponer aranceles del 35% a productos canadienses que no estén amparados por el T-MEC. Frente a este nuevo escenario, México logró pactar con EE.UU. una prórroga de 90 días antes de aplicar la misma medida. Este plazo abre una ventana de oportunidad para renegociar con calma y con aliados.
Un paso más rumbo a la visita del Primer Ministro
Pero eso no es todo. La llegada de los ministros también prepara el terreno para una futura visita del Primer Ministro canadiense, Mark Carney, quien —según la presidenta Sheinbaum— pisará suelo mexicano antes de que termine el 2025. La mandataria confirmó esta intención tras su reciente participación en la cumbre del G7, donde ambos líderes coincidieron en reforzar la cooperación bilateral.
En ese sentido, esta visita de alto nivel marca el inicio de una etapa de diálogo intenso, donde México se posiciona como un socio confiable y clave en la región, justo cuando los vientos arancelarios soplan fuerte desde Washington.
Mientras la Casa Blanca endurece su discurso, Sheinbaum y Canadá se sientan a dialogar. Las señales están claras: la diplomacia no se detiene y la cooperación tampoco.


