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Anabel Hernández y Penguin Random House desenmascarados: tribunal destapa las mentiras publicadas

Un tribunal señala que "Las señoras del narco" y "La historia secreta: AMLO y el cártel de Sinaloa" son periodismo de ficción, obligando a la editorial a publicar réplicas y a pedir disculpas públicas.

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En un fallo que ya resuena como un terremoto en el mundo editorial, el Tribunal Colegiado de Apelación del Vigésimo Sexto Circuito, con sede en La Paz, Baja California Sur, resolvió que fragmentos de las obras de Anabel Hernández no son periodismo de investigación, sino periodismo de ficción.

La sentencia, emitida el pasado 11 de julio, obliga a Penguin Random House —una de las editoriales más grandes del mundo— a publicar en su portal y en las próximas ediciones del libro Las señoras del narco: amar en el infierno la réplica de Televisa, empresa señalada en la obra. El fallo no se queda ahí: también impone una disculpa pública, el pago de una multa y la designación de un responsable para tramitar solicitudes de réplica.

Las acusaciones sin sustento

El tribunal señaló que fragmentos como los de las páginas 242 y 243, donde se afirma que algunas actrices de Televisa mantuvieron encuentros sexuales con el narcotraficante Arturo Beltrán Leyva entre 2005 y 2006, no cuentan con pruebas que respalden la afirmación. El juicio demostró que esos pasajes no tenían sustento y fueron producto de la imaginación de la autora.

No sólo Las señoras del narco está bajo cuestionamiento. El tribunal incluyó también el título La historia secreta: AMLO y el cártel de Sinaloa dentro de este género “fantasioso” que, según el fallo, mezcla conjeturas sin cumplir con los estándares de verificación.

Un historial de acusaciones y demandas

No es la primera vez que las declaraciones de Hernández generan controversia. Actrices como Galilea Montijo, Paty Navidad y Alicia Machado han desmentido públicamente las afirmaciones de la periodista y se han deslindado de cualquier vínculo con el narcotráfico. En 2024, Ninel Conde incluso la demandó por daño moral, luego de que su nombre apareciera relacionado con Beltrán Leyva en Emma y las otras señoras del narco. Sin embargo, la actriz perdió ese litigio.

Tras el fallo, la propia Hernández declaró en su pódcast Narcosistema:

“La sentencia afirma categóricamente que mi libro, mi investigación, mis afirmaciones no han causado ningún tipo de daño moral ni financiero ni de ninguna otra índole a la señora Ninel Conde”.

Un precedente para la industria editorial

Más allá de un litigio personal, esta sentencia marca un precedente en la industria editorial: las obras que se presenten como periodismo de no ficción deberán apegarse a un estándar de pruebas y rigor periodístico, o las consecuencias legales serán inevitables.

El tribunal fue claro al señalar que las pruebas presentadas por la editorial para respaldar el trabajo de Hernández fueron

“contradictorias entre sí, ya que por una parte se habla de la existencia de catálogos y por otra se niega”.

Para Penguin Random House, el fallo implica más que un golpe económico: es un llamado de atención sobre la responsabilidad editorial y el límite entre la narrativa y la veracidad. Porque cuando la imaginación se viste de periodismo, la línea que separa la crónica de la ficción puede terminar en los tribunales.

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