(23 de octubre, 2013).- Nueve de la mañana y en las redes sociales ya se anunciaba el despliegue de granaderos alrededor de las empresas Televisa y Tv Azteca, los docentes de la Coordinadora Nacional de los Trabajadores de la Educación (CNTE) podrían arribar en cualquier momento.
Ningún contingente estaba formado en el Monumento a la Revolución pues los maestros ya habían partido a lo largo de la mañana en operación hormiga hacia Periférico Sur y avenida Chapultepec.
Del Metro Balderas llegaban maestros a las instalaciones de Televisa; bastó un par de horas para que más de cinco mil docentes estuvieran en Televisa Chapultepec, protestando contra lo que calificaron como un cerco mediático que los medios de comunicación masiva han impuesto a la lucha magisterial tergiversando la información.

Con frío, arropados y con largas filas en los puestos de café, los maestros escucharon uno a uno a los oradores provenientes de Guerrero, Oaxaca, Chiapas y Michoacán durante más de tres horas.
“Estamos frente al aparato ideológico que adormece la conciencia de la nación” dijo una maestra al micrófono frente a cientos de granaderos que custodiaban las instalaciones de Televisa, “la solución no está en que nos pongan más granaderos, la solución está en que gobernemos todos de acuerdo al sentir del pueblo”.
Los maestros no afectaron severamente el tránsito, ya que sólo ocuparon uno de los carriles de avenida Chapultepec, en donde estuvieron protestando encapsulados por granaderos, quienes dejaron sólo una entrada a la manifestación cerca de Metro Balderas.

El ambiente fue en todo momento de calma, los mentores dialogaron tanto con los granaderos como con los trabajadores de Televisa que no pudieron ingresar a las instalaciones, a quienes explicaron el porqué de la lucha magisterial.
“Granaderos, sabemos que con tantas marchas ya se saben las consignas, súmense y griten con nosotros”, decían los maestros mientras los granaderos reían y evitaban conversar, sin embargo, les fue imposible, las pláticas entre maestros y granaderos fueron parte del paisaje de la protesta.
Entre los oradores, un maestro de Ocotlán, Oaxaca, tomó la palabra y entre aplausos recitó un poema de Ricardo López Méndez:
“México, creo en ti,
Porque escribes tu nombre con la x
Que algo tiene de cruz y de calvario:
Porque el águila brava de tu escudo
Se divierte jugando a los volados:
Con la vida y, a veces, con la muerte.
México, creo en ti,
Porque si no creyera que eres mío
El propio corazón me lo gritara,
Y te arrebataría con mis brazos
A todo intento de volverte ajeno,
¡Sintiendo que a mí mismo me salvaba!”
Entré café caliente, pancartas, consignas y versos, la protesta de los docentes culminó después de las dos de la tarde, con la mitad de granaderos que horas antes custodiaban la jornada de lucha.


