(24 de octubre, 2013).- Los aplausos del público sincronizaban de manera rítmica con los acordes que emanaban de una guitarra con rayos de sol entremezclados entre las cuerdas. Las risas constantes fueron el componente constante de la velada literaria realizada en el Foro 1 de la Feria Internacional del Libro.
“La casa de los Carlos ‘Fuentes, Montemayor y Monsiváis’”, fue el escenario de la presentación del libro “El diccionario del caos” de Fernando Rivera Calderón, que tuvo la voz y la guitarra del autor como ingrediente adicional.
Al ser la presentación de un diccionario, las definiciones estuvieron presentes en todo momento, alentadas por las preguntas del público que se mostraba ávido de conocer más sobre la forma que utiliza el autor para interpretar términos coloquiales, científicos, sociales y hasta sentimentales.
Un físico se levantó de su asiento y agarró el micrófono: “Física cuántica”, le dijo a Fernando a manera de reto, a lo que contestó que cada día se parece más a la poesía. Una señora le gritó “político”, a lo lejos, a lo que el autor del diccionario respondió “Un oficio que solía ser hermoso hasta que cayó en mano de estos hijos de la chingada”, enunciación que no sólo provocó risas entre el auditorio, sino también una ola de aplausos que advertía que a la mayoría de los presentes estaba de acuerdo con esa nueva definición.
Cuando un joven estudiante de la carrera Ciencias de la Comunicación de la Universidad Nacional Autónoma de México, le preguntó acerca del periodismo, Rivera Calderón suspiró, puesto que se trata de su oficio: “Pensé saberlo hasta que conocí a Marín”, dijo seguido de una carcajada que tuvo eco en el público de más de 150 personas. “El periodismo es una tarea muy noble cuando se entiende como un compromiso con los que no tienen voz. Los periodistas y comunicadores tenemos un compromiso con la gente de a pie” continuó el también locutor de radio.
El micrófono llegó a las manos de otro adulto mayor: “soy obrero y quiero preguntarte cómo hacemos para aceptar cuando te la están dejando caer estos cabrones”, cuestionó el señor de manera risible pero a la espera de una respuesta esperanzadora. Fernando le contestó que de ninguna manera lo podíamos permitir.
Al concluir Fernando Rivera Claderón, en entrevista para REVOLUCIÓN TRESPUNTOCERO, definió a su libro como una quimera, puesto que a pesar de parecer un diccionario, no es uno alfabético, y aunque tenga tintes biográficos, el formato no tiene ese perfil.
“Es más bien un libro quimera. Un libro que tiene patas de león, pero alas de águila y cuerno de unicornio. Yo lo veo así: como un pequeño monstruo hermoso y que yo adoro; donde he puesto todo lo que me gusta, desde botones cucharas, agujas, hilos, amores, ex amores, todo. He hecho un especie de guacamole emocional de todo lo que he puesto ahí”, explicó el autor.
Asimismo, mientras firmaba dedicatorias en los libros que portaban sus admiradores en una larga fila, el autor dijo que es el humor el que le permite de algún modo insertarse en la sociedad, pero que a la vez es una manera de defenderse de ella.
“Yo lo utilizo como un mecanismo de defensa contra lo que no me gusta de la realidad, lo que no me gusta del mundo, pues de ahí es donde salen los chistes, la capacidad de reírte y de burlarte de lo que está a tu alrededor”, concluyó el autor.






