En la Mañanera del Pueblo de este lunes 25 de agosto, la presidenta Claudia Sheinbaum anunció un cambio radical en el acceso a la educación media superior: se acabó la lógica de la competencia por un lugar que durante décadas marcó a generaciones enteras de jóvenes.
El secretario de Educación, Mario Delgado, explicó que los gobiernos neoliberales impusieron un esquema de “exámenes de ingreso” que obligaba a miles de estudiantes a pelear entre sí por un espacio, lo que no solo limitaba oportunidades, sino que añadía una fuerte carga emocional en esa etapa decisiva.
Adiós al Comipems, llega “Mi derecho, mi lugar”
La respuesta a ese modelo llega con la nueva plataforma “Mi derecho, mi lugar”, que busca garantizar que prácticamente todos los estudiantes tengan acceso a la preparatoria que desean cursar.
Con este sistema, el 98% de los aspirantes podrá ingresar a alguna de sus tres primeras opciones, eliminando la incertidumbre y el desgaste que durante años generó el examen de asignación del Comipems.
Sheinbaum subrayó que la lógica ya no es competir, sino garantizar el derecho a la educación:
“Todas las escuelas públicas son buenas”
Sostuvo la mandataria, al destacar que los jóvenes ahora están más tranquilos y motivados para continuar sus estudios.
Los jóvenes, los más beneficiados
De acuerdo con el gobierno federal, este nuevo modelo no solo asegura el acceso, también busca dar un mensaje claro: ningún estudiante se queda atrás.
En palabras de Sheinbaum, el cambio ya se siente:
“Ahora todos los jóvenes están muy contentos”.
La presidenta insistió en que la educación pública de nivel medio superior debe ser un derecho garantizado, no una carrera de obstáculos.
Un giro en la historia educativa
El anuncio marca un parteaguas en la política educativa nacional: del modelo de exclusión a uno de inclusión masiva. Con la puesta en marcha de “Mi derecho, mi lugar”, la actual administración promete derribar la presión histórica que enfrentaban los estudiantes al concluir la secundaria.
Por lo pronto, el mensaje de Palacio Nacional es claro: en México, la educación pública abre la puerta y ya no la cierra.
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