Lo que por años ha sido visto como una maldición que invade las costas del Caribe podría convertirse en la llave para volar más limpio. El gobierno de Claudia Sheinbaum estudia transformar el sargazo en combustible sostenible para aviones y, con ello, dar un giro histórico a uno de los problemas ambientales más persistentes del país.
La propuesta, planteada por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) durante un foro de Siemens Energy en la Ciudad de México, contempla la creación de una empresa multinacional junto a países de Centroamérica y el Caribe, con el objetivo de dar salida a toneladas de algas que cada año se acumulan en las playas y, al mismo tiempo, cumplir con la descarbonización de vuelos exigida por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) a partir de 2027.
“Podríamos tener una empresa multinacional con países centroamericanos y del Caribe para atender un problema común que a todos nos beneficia si vamos al mercado de la aviación internacional”, declaró el subsecretario José Samaniego Leyva.
Un enemigo con doble cara
El sargazo, que en temporada alta tiñe de marrón las aguas turquesa de Quintana Roo y deja alfombras pestilentes sobre la arena, representa un desafío ambiental, turístico y económico. Hoy se perfila también como un recurso estratégico para producir bioturbosina, el llamado SAF (Sustainable Aviation Fuel), la alternativa que busca la industria aérea para reducir emisiones.
Primeros pasos y números en juego
La empresa estatal Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA) ya destina 300 millones de pesos —unos 16 millones de dólares— para ampliar su planta de mezclas en Cancún, que actualmente produce biocombustible a partir de aceite quemado. La idea es que esa infraestructura pueda adaptarse a nuevas materias primas, incluido el sargazo.
El reto, sin embargo, es económico: hoy el SAF cuesta 3.5 veces más que la turbosina convencional, lo que dificulta su adopción masiva.
Un problema que exige soluciones urgentes
Mientras tanto, en las playas de Quintana Roo la presencia de sargazo no cede. La senadora Mayuli Martínez ha insistido en que se declare emergencia nacional para que el gasto de limpieza no recaiga solo en los municipios costeros y se destinen recursos federales.
“Se hace de manera manual en condiciones insalubres”
Advirtió al señalar la falta de protección para los trabajadores que diariamente enfrentan las mareas de algas.
Lo que está en juego
Si la iniciativa prospera, México no solo daría un paso al frente en innovación energética, sino que también colocaría al Caribe en el mapa de la transición ecológica global. Lo que hoy asfixia playas y preocupa a turistas podría convertirse en el combustible que impulse aviones hacia el futuro.
Un enemigo natural convertido en aliado tecnológico: del mar a las nubes, el sargazo podría dejar de ser basura para convertirse en motor.
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