Lo que empezó como una jornada más de trabajo en el ejido El Mezquite, Sabinas, Coahuila, terminó en angustia colectiva. Una falla mecánica en el malacate, sistema con el que se ingresa y se extrae carbón en la mina de arrastre, provocó que el bote quedara atorado en el estrecho acceso, dejando a ocho mineros atrapados desde las 3 de la tarde del lunes 8 de septiembre.
Inicialmente se habló de 11 trabajadores dentro, pero tres lograron salir por sus propios medios. El resto permaneció en la oscuridad durante largas horas, mientras afuera familiares y vecinos aguardaban noticias con el corazón en la garganta.
La movilización de rescate
La alerta movilizó a la Guardia Nacional, Sedena, Bomberos, Protección Civil estatal y municipal, además de la Agencia de Investigación Criminal y representantes de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social. Durante la emergencia, brigadistas mantuvieron contacto constante con los trabajadores, dándoles calma mientras reparaban el sistema.
Finalmente, cerca de las 11 de la noche, tras ocho horas de encierro, se logró reactivar el arrastre y sacar a los mineros uno a uno. Fueron recibidos por equipos médicos en el lugar y trasladados para valoración al IMSS de San Juan de Sabinas. Posteriormente, se confirmó su traslado a la Unidad Médico Familiar 24 en Nueva Rosita para una revisión más completa.
Sanos y salvos, pero con huella emocional
La Secretaría de Gobierno de Coahuila informó que ninguno de los mineros presentaba complicaciones graves.
“En todo momento se tuvo contacto con ellos y fueron atendidos de inmediato por personal médico”, destacó la dependencia.
Mientras tanto, en la superficie, familiares estallaron en aplausos y abrazos al escuchar que los ocho trabajadores estaban a salvo. La noticia se convirtió en un respiro de esperanza en una región marcada por tragedias mineras.
Coordinación y tensión hasta el final
Aunque el incidente no cobró víctimas, sí dejó al descubierto el riesgo que enfrentan diariamente quienes trabajan en minas con sistemas de arrastre arcaicos. El malacate que falló no solo es usado para trasladar a los trabajadores, sino también para mover vagones cargados de mineral.
La pronta reparación del mecanismo y la coordinación entre fuerzas estatales y federales hicieron posible un final positivo. Lo que pudo terminar en desastre se convirtió en un rescate exitoso que hoy devuelve la calma al ejido El Mezquite.


