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San Judas Tadeo, el patrono de los marginados (FOTO GALERÍA)

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(29 de octubre, 2013).- Como cada año, la delegación Cuauhtémoc de la Ciudad de México fue testigo del desfile de miles de estatuillas de yeso a imagen de San Judas Tadeo, conocido como el patrón de las causas difíciles, protector de los humildes y los marginados.

Foto: Gustavo Aguado
Foto: Gustavo Aguado

Desde los pasillos del metro Hidalgo, la devoción se hacía evidente pues desfilaban cientos de feligreses con su imagen entre brazos, algunas de tamaño real, en su camino a la iglesia de San Hipólito.

Foto: Gustavo Aguado
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Se trató, en su mayoría, de gente de barrios populares y de colonias de alta incidencia delictiva que cada 28 de octubre se dan cita para agradecer los milagros “concedidos” por el patrono de las causas perdidas.

Foto: Gustavo Aguado
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En las inmediaciones del ex convento, en un acto inusual, decenas de personas devolvían los favores de la figura religiosa y obsequiaban desde escapularios hasta alimentos para los fervientes seguidores que se dieron cita en la Cuauhtémoc.

Foto: Gustavo Aguado
Foto: Gustavo Aguado

Mientras, la venta de estatuillas, veladoras, estampas e imágenes religiosas se promocionaba al por mayor a la afueras del templo abarrotado por los creyentes que no se marchaban sin su santo bendito por el sacerdote del ex convento.

Foto: Gustavo Aguado
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“A diez, a diez”, gritó emocionado un  comerciante; “llévese el rosario a diez, para que le dé suerte” coreaban las voces que amenizaban el momento, mientras de fondo sonaba una canción de cumbia que le ponía el ritmo a los vendedores y fieles que confluían en el lugar.

Foto: Gustavo Aguado
Foto: Gustavo Aguado

Con el paso de los años, San Judas ha sido venerado principalmente por gente joven y de un sector marginal de la Ciudad de México; fieles que equiparan al patrón de las causas difíciles con Jesús Malverde, conocido como “santo de los narcos”.

Foto: Gustavo Aguado
Foto: Gustavo Aguado

Quizá por ello es que, en los últimos años, según refieren algunos defeños, la devoción por San Judas se ha vuelto casi una moda, un estilo de vida; su festejo, una cita impostergable de jóvenes y adultos identificados en el rango de los otros, los invisibles y los marginados.

Foto: Gustavo Aguado
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Foto: Gustavo Aguado
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Foto: Gustavo Aguado
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