La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) ha intensificado de manera urgente su plan de acción contra el gusano barrenador del ganado (Cochliomyia hominivorax), un parásito que está reviviendo una pesadilla para el sector pecuario nacional.
Este organismo, cuyas larvas se alimentan de la carne de los animales, fue formalmente erradicado de México en 1990 tras un monumental esfuerzo sanitario que duró décadas. Sin embargo, su reaparición en los últimos meses, con focos confirmados en estados del sur como Chiapas, Yucatán, Quintana Roo y Tabasco, y su posterior detección en Colima, ha forzado a las autoridades a escalar las medidas de contención.

La propagación de la plaga representa un doble golpe para la economía: no solo causa la muerte de ganado y pérdidas directas a los productores, sino que también amenaza con cerrar mercados internacionales a las exportaciones mexicanas de carne, un sector vital que ha crecido significativamente en las últimas décadas.
La Respuesta Federal: Plan de Erradicación Total
Ante la expansión inminente, las autoridades federales, a través del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), han puesto en marcha un plan de ampliación del operativo que ahora se extenderá a todo el territorio nacional.
La medida más contundente que se evalúa es la declaratoria de emergencia zoosanitaria nacional. Esta acción permitiría al Gobierno movilizar recursos y personal de manera expedita para establecer cercos sanitarios y aplicar el programa de erradicación definitiva.

El director en jefe de Servicio Nacimiento de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA), Francisco Javier Calderón Elizalde, ha sido claro sobre el objetivo final y la magnitud de la tarea:
“Estamos proyectando la ampliación del operativo a nivel nacional para la erradicación total del parásito. Esto es un compromiso que busca recuperar nuestro estatus zoosanitario, esencial para la sanidad de nuestros hatos y la competitividad internacional del país.”
El plan de combate se centra en la vigilancia activa, la inspección rigurosa de las zonas afectadas y la capacitación a los ganaderos para la detección temprana. La SADER hace un llamado a la colaboración inmediata de los productores, señalando que la clave para la contención exitosa radica en el reporte oportuno de cualquier animal con síntomas de infestación.


