- Varias líneas aéreas han anunciado la suspensión o desvío de vuelos hacia o desde Venezuela, y autoridades de aviación civil han emitido alertas sobre los riesgos de sobrevolar la zona.
El presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, generó una nueva sacudida diplomática este sábado 29 de noviembre, al advertir en su red social —Truth Social— que el espacio aéreo sobre y alrededor de Venezuela debe ser considerado “cerrado en su totalidad”.
En su mensaje, enviado desde su residencia en Florida, Trump se dirigió a “aerolíneas, pilotos, narcotraficantes y traficantes de personas”, instándolos a evitar todo tipo de tráfico aéreo sobre territorio venezolano.
La orden —o advertencia— carece de detalles operativos: no especifica cómo se implementaría, ni qué agencias o mecanismos serían responsables de asegurar su cumplimiento. Además, la administración de Trump hasta ahora no ha emitido ningún decreto formal ni comunicado del Pentágono que indique que la medida tiene carácter vinculante.
El anuncio ocurre en medio de una escalada de presión militar y diplomática de Estados Unidos contra el gobierno del presidente Nicolás Maduro. Desde septiembre, la Armada estadounidense ha intensificado operaciones en el Caribe, incluyendo bombardeos contra embarcaciones que, según Washington, estarían vinculadas al narcotráfico.
Por su parte, Caracas reaccionó de inmediato. El gobierno rechazó la advertencia calificándola como una amenaza “colonialista” contra la soberanía venezolana. Denunció que la pretensión de cerrar un espacio aéreo nacional desde el extranjero constituye una violación del derecho internacional, y exigió respeto a su integridad territorial y aeronáutica.
El movimiento ha causado reacciones inmediatas en la aviación internacional: varias líneas aéreas han anunciado la suspensión o desvío de vuelos hacia o desde Venezuela, y autoridades de aviación civil han emitido alertas sobre los riesgos de sobrevolar la zona.
En la práctica, la declaración de Trump podría sumar nuevas sanciones de facto: desde la interrupción de rutas aéreas, hasta el uso del argumento de seguridad para reforzar un bloqueo —ya de por sí intenso— sobre Venezuela. Pero sobre todo, refleja un nuevo umbral en la ofensiva política y militar de Washington contra Caracas. En un contexto ya marcado por acusaciones de narcotráfico, operaciones marítimas y presión diplomática, el anuncio del “cierre total” del cielo venezolano pone a la región al borde de una confrontación abierta, con consecuencias impredecibles para la estabilidad regional.


