En el arranque de su conferencia, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo fijó la posición oficial de México ante el secuestro de Nicolás Maduro tras una intervención directa de Estados Unidos en Venezuela: rechazo total a las intervenciones y a la imposición por la fuerza como vía para “resolver” crisis políticas.
Sheinbaum sostuvo que, aunque Maduro es señalado por amplios sectores como dictador, la democracia no se exporta en aviones ni se impone con operaciones militares, y remarcó que solo los pueblos pueden elegir y decidir su futuro, así como a sus gobernantes.
“No admite ambigüedades”: México marca línea roja
La mandataria leyó un pronunciamiento sobre las acciones militares realizadas el sábado 3 de enero de 2026, que derivaron en el secuestro del presidente Nicolás Maduro y su esposa, además de reportes sobre pérdida de vidas humanas.
“México reafirma un principio que no es nuevo y que no admite ambigüedades. Rechazamos, de manera categórica, la intervención en los asuntos internos de otros países. La historia de América Latina es clara y contundente, la intervención nunca ha traído democracia, nunca ha generado bienestar, ni estabilidad duradera. Sólo los pueblos pueden construir su propio futuro, decidir su camino, ejercer soberanía sobre sus recursos naturales y definir libremente su forma de gobierno”, señaló.
“América no pertenece a una doctrina ni a una potencia”
Sheinbaum subrayó que la política exterior mexicana está anclada en los principios históricos de no intervención y autodeterminación de los pueblos, y lanzó una frase que apunta directo al corazón del choque político regional:
“México sostiene con convicción que América no pertenece a una doctrina ni a una potencia. El continente americano pertenece a los pueblos de cada uno de los países que lo conforman.”
Constitución, ONU y derecho internacional: el candado de México
La Presidenta recordó que la postura no es retórica, sino un marco formal que México dice sostener como regla permanente:
“Nuestra posición está claramente consagrada en la Constitución de los Estados Unidos mexicanos, pero no es sólo un principio nacional, la carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional establecen de manera inequívoca el respeto a la soberanía de los Estados, a su integridad territorial y al derecho de los pueblos a la libre determinación”, recordó.
Y añadió:
“Por ello firmamos con toda claridad que para México la soberanía y el autodeterminación de los pueblos no son opcionales ni negociables. Son principios fundamentales del derecho internacional y deben respetarse siempre sin excepciones. La acción unilateral la invasión no pueden ser la base de la relaciones internacionales del siglo XXI. No conducen ni a La Paz, ni al desarrollo”, abundó.
Del mensaje regional al terreno práctico: cooperación “sin subordinación”
Sheinbaum colocó el debate en un punto que México considera clave: cooperar sin ceder soberanía. En su posicionamiento, vinculó el tema Venezuela con la agenda de seguridad y salud pública en Norteamérica, insistiendo en que la colaboración existe, pero con límites claros:
“En los últimos meses, hemos establecido un entendimiento con Estados Unidos basado en cuatro principios respeto a la soberanía y la integridad territorial. Responsabilidad compartida y diferenciada, respeto y confianza, mutua y cooperación, sin subordinación.”
Y remató con una frase de cierre que funciona como doctrina política y aviso diplomático:
“Finalmente es necesario reafirmar que en México mande el pueblo y que somos un país libre, independiente y soberano, cooperación sí, subordinación e intervención”, concluyó.
Cifras y resultados: “están a la vista”
Al hablar del combate al crimen y las drogas, la Presidenta puso números sobre la mesa y defendió una línea de acción enfocada en reducir violencia y construir paz:
“Los resultados están a la vista, una reducción de 37 por ciento en el homicidio doloso, cientos de toneladas incautadas de diferentes drogas ilegales de decenas de delincuentes extraditados.”
En el mismo bloque, Sheinbaum subrayó que la responsabilidad compartida también implica señalar factores del lado estadounidense, como el tráfico ilegal de armas y el consumo de drogas en el país vecino, además del compromiso de México para evitar que el fentanilo y otras sustancias lleguen a jóvenes, dentro y fuera del territorio nacional.
La postura queda escrita: no intervención, autodeterminación y salida pacífica
El mensaje final de la Presidencia apuntó a un cierre institucional: México, sostuvo Sheinbaum, no apoya ni promueve intervenciones militares, sanciones unilaterales ni acciones orientadas a imponer decisiones externas sobre Venezuela.
En síntesis: para México, el caso Maduro puede ser polémico por su perfil político, pero el método para removerlo del tablero, insistió la mandataria, no debe ser la fuerza. El país fija así su línea: principios constitucionales, derecho internacional y cooperación con respeto, sin renunciar a la soberanía.


