La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo rechazó de forma categórica que México viva —o se dirija— hacia un régimen autoritario y calificó como mentira deliberada y discurso hipócrita la narrativa que sectores conservadores y algunos medios buscan instalar en la opinión pública.
Durante su conferencia matutina, Sheinbaum cuestionó el uso reiterado del término “autoritarismo” para describir a su gobierno y pidió poner el concepto en su justa dimensión.
“¿Qué es el autoritarismo? Lo contrario a la democracia, un régimen sin libertad de expresión, sin derecho de reunión y sin representación”, subrayó.
A partir de esa definición, sostuvo que basta con escuchar la radio o ver la televisión para comprobar que en México no existe censura y que incluso se difunden críticas y falsedades contra el gobierno de manera cotidiana.
Libertad plena y debate abierto
La mandataria enfatizó que un régimen autoritario reprime, censura y usa la violencia para callar voces, algo que —afirmó— no ocurre en México. Por el contrario, señaló que hay debate público constante, medios críticos y movilizaciones sociales activas.
“Un régimen autoritario usa la represión para callar voces que están en contra. Aquí no pasa eso”.
Así lo afirmó Sheinbaum, al tiempo que acusó a la oposición de recurrir a una estrategia de repetición sistemática de mentiras, con la intención de convertirlas en una supuesta verdad.
“Creen que por repetir, repetir y repetir, la gente lo va a creer”, dijo, al comparar esa lógica con prácticas de propaganda histórica ampliamente conocidas.
Medios críticos y respuesta política
Sin mencionar nombres, Sheinbaum señaló que hay espacios mediáticos que hablan todo el día en contra del gobierno federal, y sostuvo que frente a ello su administración no se queda callada, sino que responde con argumentos y debate público.
“¿Y qué hacemos nosotros? Debatimos. Tampoco es que estemos cruzados de brazos”, expresó, al defender las conferencias matutinas como un espacio para contrastar versiones y desmentir información falsa.
Reforma electoral: ajustes, no imposiciones
En ese contexto, la Presidenta también rechazó que la reforma electoral en preparación tenga como objetivo concentrar poder o eliminar contrapesos. Aseguró que será una propuesta razonable y responsable, construida a partir de foros ciudadanos y encuestas.
Entre los ejes planteados destacó la reducción del alto costo de las elecciones, la revisión de las listas plurinominales, el impulso a la democracia participativa y la creación de mecanismos para que mexicanas y mexicanos en el extranjero elijan directamente a sus representantes.
Sheinbaum subrayó que estos cambios no eliminan la representación de minorías, sino que buscan corregir lo que calificó como burocracias partidarias alejadas de la ciudadanía.
Mensaje directo a la oposición
Concluyó con una pregunta que sintetizó su postura frente a las acusaciones:
“¿De cuándo acá nosotros somos autoritarios?”.
Y remató el mensaje: repetir una mentira no la convierte en verdad. En México, sostuvo, hay libertades, oposición, crítica y debate, pilares que —dijo— seguirán siendo defendidos por su gobierno.
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