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Salario mínimo como motor de igualdad: brecha de género en México se reduce tras incrementos sostenidos

El salario mínimo como motor de igualdad: brecha de género en México se reduce tras incrementos sostenidos desde 2018

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El incremento sostenido al salario mínimo en México ha resultado ser no solo una herramienta de recuperación del poder adquisitivo, sino uno de los mecanismos más eficaces para reducir la histórica brecha salarial entre hombres y mujeres.

De acuerdo con datos recientes de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami) y la Secretaría del Trabajo y Prevención Social (STPS), la brecha de género en los ingresos se redujo en aproximadamente un 20 por ciento durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador y a nivel municipal esta reducción alcanzó un 38.8 por ciento durante la presente administración. 

Este fenómeno se explica por una realidad demográfica clave: en México, el 42.47 por ciento de las mujeres que trabajan ganan un salario mínimo o menos. Esto quiere decir que más de 10 mil 450 mujeres están obteniendo apenas el salario básico, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo de diciembre de 2024.

Desde 2018, mujeres han tenido un aumento salarial promedio de 19.4%

El aumento del 13 por ciento anunciado para este 2026 bajo la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum continúa la trayectoria de incrementos de dos dígitos iniciada en años anteriores. Según analistas de BBVA Research y la Secretaría de Mujeres, al elevarse el “piso” salarial, se beneficia a la fuerza laboral femenina, que suele concentrarse en sectores de comercio, servicios y manufactura ligera, donde los salarios base son la norma.

“El salario mínimo ha empujado los ingresos promedio de las mujeres aseguradas por encima de los de los hombres en términos porcentuales, logrando una nivelación que décadas de políticas pasivas no consiguieron”, destaca un informe técnico de la Conasami.

Para entender la magnitud del cambio, es importante observar la evolución de la brecha en el sector formal. De acuerdo a las últimas cifras disponibles por parte del Conasami, si bien el salario de los hombres sigue siendo superior al de las mujeres, son ellas quienes han visto crecer su salario en mayor medida, de tal manera que el crecimiento durante 2024 fue de 4.6 por ciento real y de 3.9 por ciento real en el caso de los hombres.

Si se compara con el cierre de 2018, las mujeres han tenido un aumento en un salario promedio de 19.4 por ciento real y los hombres de 18.7 por ciento real, en todos los casos con cifras ajustadas por estacionalidad.

Desafíos pendientes: informalidad y el “techo de cristal”

Pese a los avances, expertos advierten que el salario mínimo solo impacta al sector formal. En México, la brecha de género general todavía ronda el 15.6 por ciento, de acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Esto se debe a que las mujeres siguen enfrentando obstáculos que el salario mínimo no puede resolver por sí solo. 

Las Naciones Unidas destacan que uno de los mayores retos es la carga de cuidados, pues las mujeres dedican, en promedio, 30 horas semanales más que los hombres a tareas del hogar no remuneradas.

Asimismo, en todo el mundo persiste la segregación ocupacional. ONU Mujeres indica que las mujeres están más presentes en sectores y empleos peor remunerados, mientras que los roles directivos y sectores como tecnología y energía —mejor pagados— siguen siendo predominantemente masculinos.

De acuerdo al informe del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), Mujeres en las Empresas 2024, señala que las mujeres conforman 43 por ciento de la plantilla laboral pero únicamente 3 por ciento de las direcciones generales.

Por otra parte, la organización México ¿como vamos? señala que la informalidad laboral -caracterizada por la ausencia de seguridad social del trabajo- afecta en mayor proporción a las mujeres que participan en el mercado laboral remunerado. Esto, porque además de carecer de acceso a servicios de salud, en promedio un empleo formal paga el doble que uno informal. 

Cambio cultural, pendiente 

Si bien la meta del gobierno actual es alcanzar un salario mínimo que cubra 2.5 veces la línea de pobreza por ingresos, lo que proyecta una reducción aún más profunda de la desigualdad, las Naciones Unidas hacen hincapié en que un cambio cultural respecto a los cuidados y estructural en el sector privado es fundamental para lograr eliminar la brecha en razón de género.

Si la tendencia continúa, México podría posicionarse como un referente regional en el uso de políticas salariales para combatir la discriminación económica de género.

La reducción de la brecha no es solo una cuestión de justicia social; se estima que cerrar la diferencia salarial podría incrementar el PIB nacional en un 20 por ciento a largo plazo, demostrando que la igualdad es un excelente negocio para el país.

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