- En el marco del Foro Económico Mundial 2026, la organización internacional Oxfam ha lanzado un dardo directo al corazón del sistema financiero global con su informe: “Contra el imperio de los más ricos”, en donde apunta que desde que Donald Trump fue elegido presidente en 2024, la fortuna conjunta de los milmillonarios del planeta ha crecido tres veces más rápido que el promedio anual de los cinco años anteriores.
El documento, que en su versión original consta de cuatro secciones, revela que, si bien el mayor crecimiento corresponde a los milmillonarios estadounidenses, la riqueza de los milmillonarios de otras partes del mundo también ha experimentado incrementos de dos dígitos.
Asimismo, señala que las medidas adoptadas durante el mandato de Trump han beneficiado a las personas más ricas del mundo, ya sea defendiendo una mayor desregulación o frenando la puesta en marcha de acuerdos que supondrían una mayor tributación efectiva de las grandes corporaciones.
Crecimiento obsceno en medio de la precariedad
De acuerdo al informe, durante el año 2025 la riqueza combinada de los milmillonarios alcanzó un máximo histórico de 18.3 billones de dólares, un incremento del 16 por ciento en tan solo doce meses. Este ritmo de acumulación contrasta drásticamente con la situación de casi la mitad de la población mundial, que sigue viviendo en la pobreza.
Oxfam calcula que el incremento de la riqueza de los milmillonarios el último año ($2.5 billones) sería suficiente para erradicar la pobreza extrema en el mundo 26 veces.
En este sentido, el informe plantea la pregunta de ¿cuánto es suficiente? y rescata las palabras de la filósofa Ingrid Robeyns, quién ha planteado una serie de argumentos filosóficos en favor de que se establezca legalmente un límite máximo a la concentración de riqueza privada.
Su propuesta, denominada “limitarismo”, argumenta que cuando la acumulación de riqueza privada supera unos determinados niveles se torna injustificable desde el punto de vista moral y peligrosa desde el punto de vista político.
De acuerdo a la filósofa, al igual que las sociedades definen un umbral de pobreza para determinar cuándo alguien no tiene suficiente, también se debería definir un umbral para considerar que alguien tiene demasiado (un “umbral de riqueza extrema”17); ella propone fijarlo en 10 millones de dólares.
América Latina y el Caribe, bastión de la desigualdad
Para la región latinoamericana, el panorama es particularmente crítico. Oxfam México destaca que la fortuna de los megarricos locales no solo es económica, sino profundamente política.
En un informe de la región, se indica que gracias a las acciones que posee en el gigante de las telecomunicaciones América Móvil, el mexicano Carlos Slim continúa siendo la persona más rica de LAC y la número 19 a nivel mundial.
Asimismo, Brasil es el país que concentra más milmillonarios, quienes en conjunto acumulan la mayor riqueza de la región, seguido por México, Chile, Colombia y Argentina. De acuerdo a Oxfam, la influencia del poder económico en las decisiones políticas es responsable de la creciente erosión de derechos humanos y políticas que beneficien a la población en distintas regiones.
“Cuando la riqueza compra influencia política, la democracia deja de ser representativa y se convierte en un privilegio de unos pocos. No es solo un problema económico: es una amenaza directa a los derechos de las mayorías”, señaló Gloria García-Parra, directora regional de Oxfam.
Las propuestas: ¿Cómo frenar al “Imperio”?
Oxfam no solo ofrece un diagnóstico, sino una hoja de ruta para “desmantelar esta nueva aristocracia”. La más contundente de estas propuesta es la implementación de impuestos a la riqueza extrema; es decir, implementar gravámenes permanentes a las fortunas del 1 por ciento más rico para financiar servicios públicos y acción climática.
Además, se resalta que la principal prioridad de los Gobiernos debe ser reducir de forma drástica la desigualdad y para cumplir con este objetivo, Oxfam asegura que todos los países deberían poner en marcha Planes Nacionales de Reducción de la Desigualdad (PNRD) realistas y con plazos establecidos, realizando un seguimiento periódico de los avances
En la misma línea de endurecen las medidas fiscales, se propone fortalecer las leyes antimonopolio para evitar que pocas corporaciones controlen sectores clave como la energía, las finanzas y los medios de comunicación.
Finalmente, en una reflexión de cómo proteger la democracia, se plantea el limitar el financiamiento privado en las campañas políticas y garantizar que los intereses corporativos no dicten las políticas públicas.
El informe advierte que, de seguir esta tendencia de acumulación de riquezas en una minoría, el mundo verá a su primer “trillonario” dentro de una década, mientras que el fin de la pobreza tardará más de 230 años en alcanzarse.

